Ambas concentraciones son extremas, pero la más perversa es la última, ya que ésta no tiene refugio ni lugar en las sociedades actuales, debido a la insensibilidad de algunos; para atacarla y hacerla desaparecer con educación, cultura y formación para el trabajo.
La pobreza no es el destino prefijado para un argentino, donde el país necesita trabajadores y no gente que reciba dádivas, que los denigra aún más.
La pobreza no debe ser estructural donde hay todo por hacer, además teniendo un territorio tan extenso, lleno de riquezas naturales, hace falta gente que la trabaje, pero no tenemos esto último, por capricho o ignorancia de algunos.
La argentina debe ser repoblada provincia por provincia, para desarrollar su autonomía educativa, productiva, y competitiva, en beneficio de todos y no de unos pocos. Repensar una estructura que la libere del centralismo y le de la independencia de pensamiento y acción, aunque pertenezca ideológicamente al poder central, sea el partido que gobierne, en cualquier oportunidad.
La democracia debe ser la meta que todo ciudadano debe luchar para alcanzarla, ya que ésta se construye todos los días. Vamos a ver que en poco tiempo, donde todos sean beneficiados con la educación, cultura, ética y trabajo, se terminarán las discordias entre los argentinos y en conjunto estaremos felices de vivir en esta tierra bendita y entrañable.
Debemos recordar las palabras que dijo un ex presidente, que algunos no recuerdan: "Producir, producir, producir" y "Trabajar, trabajar y trabajar", y en este tema tenía razón.
Debemos lograr que todos queramos más a nuestro país, su historia sus símbolos, sus próceres que son los que nos legaron
En lo que respecta a la concentración de la riqueza no nos debe preocupar, al contrario, también ellos se beneficiarán y beneficiarán al país con inversiones, creando trabajo para todos. Pero no olvidemos que tenemos que erradicar la pobreza, preparándola con democracia verdadera para la nueva argentina que viene.
Miguel Angel Dipaola
LE 5607869



