En este, el mes del Bicentenario, quiero compartir sentimientos y reflexiones.
Hoy voy a contar lo que siempre soñé y aún no dejo de soñár: sueño tener mi propio hogar, lleno de afectos y placeres.
Sé que este es un orgullo para todo aquel hombre que quiere y aunque no es un sueño imposible es muy difícil llegar.
Lo resumo en este verso:
"AMASANDO BARRO"
Igualito que el hornero voy a empezar com mi rancho.
Con esfuerzo y mucho esmero comenzaré amasando el barro;
al que con pasto entrevero, para luego irlo trenzando
a un alambre que se abraza a cuatro palos enterrados.
Son los cuatro que soportan y me forman el cuadrado.
Bajo un duro temporal de viento, lluvia, granizo y piedra
aunque yo así no lo quiera, igual tendré que aceptarlo.
La lluvia empieza a lavarlo, la piedra me lo golpea,
el viento pasa de un modo, que ignora lo que se lleva
y el granizo que no espera tapa todo con su manto.
Después de tres días bravos, hoy ya se ha asomado el sol.
Con su luz y su calor sin dudas me está ayudando
el pasto se agarra al barro y se hace fácil trenzarlo;
me ayuda a que sequen firmes las paredes que levanto.
Si vieran todos ¡qué lindo!, ¡qué lindo! Que está quedando.
Igualito que el hornero con un canto me acompaño.
Despacito y con paciencia, mis ganas van aumentando
y hoy más seguro me siento, al ver que voy terminando.
Con el silbido del viento y un árbol que tengo al lado
no puedo sentirme solo si estoy más que acompañado.
Mi rancho ya tomó forma, mi ilusión se está logrando;
estoy techando mi sueño, quizás uno de los más bravos.
No hay palabras que agregar cuando todo está tan claro;
para mí no hay mejor sueño, y hoy lo digo sin dudarlo
el mejor sueño de un hombre ver su rancho terminado.
Igualito que el hornero, con un canto me acompaño;
el árbol me dio su sombra como también su reparo;
el viento pasa en silencio, como mostrándose asombrado
y un tero observa de lejos mi rancho ya terminado.
Si vieran todos ¡qué lindo!, ¡qué lindo! Quedó mi rancho.
Autor: Raúl Alberto Álvarez.
"Decidor del verso social"



