! Cosas de chicos ¡ : Era lo que mi abuela me aseveraba de su infancia cuando me relataba sus andanzas con su hermana menor. Uno de estos relatos se vínculo con la señorita Sofía Lina Costa y sus puntillas. Fue entonces que una de esas mañana de primavera a la salida de misa, que mi abuela y su hermana , ( Una de 10 años y la otra de 8 ) , un poco aburridas inventaron un juego, mientras su madre y algunas señoras en la puerta de la iglesia , se limitaban a las tertulias dominicales.
El juego de las dos niñas consistía en tratar de averiguar , si las " enaguas de las distintas señoras presentes, al subir a sus carruajes , tenían o no puntillas. Debo aclarar que las mujeres de principio de siglo usaban largos vestidos y polleras hasta , como se decia entonces para " barrer el piso ". La tarea era dificultosa , pero el premio del conteo final de puntillas fue un jugoso intercambio de caramelos.
Todo juego por mas inocente que sea tiene su premio mayor y para las dos niñas el desafio de aquel momento fueron las polleras de la más conocida de aquellas señoras : " La niña Costa " .
Según mi tía abuela no era fácil pero...... Y este es el cuento : La señorita Costa ve que mi abuela y su hermana estaban siempre cerca de los carruajes , y les pide ayuda para subir al suyo ( Un " Spider " negro ( Carruaje liviano ) , con caballo negro. Y claro , el atuendo de la señorita , negro también ) . En recompensa por la ayuda , Sofía Costa saca de su puño , un pañuelito de encaje y se lo regala a mi abuela . Las dos hermanitas quedaron inmóviles ante el gesto , pero aun fue más su asombro cuando doña Sofía les sonríe a través de su transparente velo , desde el pescante su carro , y levanta un poquito su pollera para revelar un pedacito de puntilla blanca escondido bajo aquel vestido negro . Es entonces que mi abuela y mi tía se miraron y se dijeron ¿Ella sabría algo ? .
Este relato me lleva a pensar que en una época de tanto erotismo como la de hoy , hablar de enaguas es ridiculo , pero si hubiese vivido en aquel entoncjes estaria pagando una severa multa por escribir sobre ellas. Mi abuela y sus hermanas fueron a distintos colegios . Demás esta decir que en ellos aprendieron a leer , buena caligrafía , y sumar 20 cifras complicadas; de corrido y hasta tenían que saber alguna raíz cuadrada elemental. También aprendieron a bordar y tejer entre otras cosas . Señalo esto por que a principo de siglo casi todos los alumnos llegaban hasta sexto grado del primario . Uno de estos colegios fue la escuela de las señoritas Márquez, sobre calle San Martín entre Mitre y 25 de Mayo , el cual era lindero con el local del Partido Socialista.
Según me contó mi tía abuela, un día en que las maestras le dieron más tiempo en el recreo, ella le pidió a mi abuela que la ayudara , a hacerle pie para saltar una pequeña pared que separaba el colegio del local partidario La excusa era llegar sigilosamente hasta uno de los salones, y leer los libros prohibidos de la biblioteca Socialista ? .
Nunca supe cuales fueros aquellos libros leídos, sí sé que las dos hermana; por su aventura , tuvieron una larga penitencia en un ricon del aula, que por lo que aseveraba mí tía , ese rincón fue como un amigo recurrente para ellas. Me pregunto si hoy día alguno de los " nenes " que van al colegio conocen lo que fue el ríncon ¿ o esto es tan antiguo como las palabras respeto y disciplina? . _
PATRICIO SARTOR



