Animal doméstico y familiar, del que hay muchas especies y todos ladran, es una definición académica que soslaya su principal característica, la de ser el mejor amigo del hombre. Lo demostraron en jauría, por si hacía falta una vez más, la noche del martes 6 de julio y durante 20 minutos, cuando pudimos escucharlos ladrar en forma fascinante, ya que sin distinción de razas, colores o pelajes, se nos unieron en los festejos por el 125 aniversario, justo en el mismo momento en que, desde el Parque Urbano, un show de fuegos artificiales coronaba el día del aniversario de la ciudad. Festejos ruidosos que, sin dudas, sumaron una importante masa de pirotecnia guardada por el frustrado pasaje a la semifinal del Mundial de fútbol. Designio de un pulpo pitoniso que no hizo sino desplegar sus tentáculos y a la par profesar que la naturaleza es sabia.
Mundial que ilusionó a muchos, solo por la obtención del título y a no pocos, porque perdure el sentido de identidad colectiva. Materialismo o idealismo. Pensamientos y pasiones que contrastaron desde siempre; como las hubo entre el hidalgo caballero y Sancho, su rollizo acompañante y que intentaba condensar un amigo: "Tenemos (los argentinos) que pensar que los 4 goles de los alemanes nos lastiman como los que sienten al poder como un fin sin fin, como los que deberían controlar pero tienen los dos ojos vendados o como aquellos dirigentes de cualquier vereda que piensan solo en su porvenir; convencernos que ellos son -junto a otros motivos - los que nos derrotan y actuar siendo parte de un equipo"
El autor es alumno del Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM), de Periodismo y Comunicación y presidente del Centro Ismael Garzón de Estudios Literarios y Periodísticos (CELP)



