"En los últimos años ha cambiado el concepto en relación al problema del peso. Hoy se sabe que la obesidad es una enfermedad crónica y que como tal, debe ser tratada en el ámbito correspondiente, de manera científica y profesional. No solo es un problema estético, que pasa a ser secundario, ante el severo riesgo que implica para la salud.
Esta es una enfermedad que comienza a descontrolarse con la revolución tecnológica a mediados del siglo pasado. A partir de esta se genera una sobrealimentación que inexorablemente nos ha llevado a la obesidad como estado adaptativo a este cambio.
Biológicamente estamos programados para el hambre dado que genéticamente estamos detenidos en la edad de piedra (paleolítico). Este cambio ambiental que se produjo nos ha llevado a una terrible disparidad: abundancia alimentaria con genética.
El tejido adiposo fue concebido para la acumulación de grasas, cubriendo una necesidad ancestral. Por lo tanto este diseño exitoso fue creado para sobrevivir a un ambiente con dificultad para alimentarse y es así como se enferma para adaptarse a la gran oferta alimentaria actual.
Ese tejido adiposo se reconoce hoy como ORGANO ADIPOSO dado que, además de almacenar, funciona como glándula y tiene efectos endocrinos.
El órgano adiposo conversa con el cerebro, el músculo, el páncreas, el corazón y hasta con el hueso. De esta manera aparecen las variadas complicaciones de la obesidad: diabetes (DBT), hipertensión arterial (HTA), Enfermedades respiratorias, vasculares y coronarias, así como también artrosis, várices y distintos tumores (mama, colon, útero, próstata) entre otras. Pero de todas estas entidades la que más preocupa es la enfermedad metabólica que desencadena la ateroesclerosis, preocupando aún más la frecuente asociación con la diabetes. Solo el aumento del 5 al 10% de peso genera un abrupto aumento del riesgo de padecer DBT.
Así es como estamos frente a una entidad compleja, con aspectos visibles y otros ocultos (conversaciones psico-neuro-endocrinas), sin los cuales no existiría la enfermedad. A manera de ejemplo, la obesidad funciona como ese bloque de hielo que vemos flotando pero, al investigar por debajo del agua, podemos encontrar una realidad muy diferente al constatar que estamos en presencia de un "iceberg". Solo lo visible representa 1/3 de lo real, dado que los otros 2/3 de su estructura se hallan ocultos debajo del agua. La obesidad representa solo ese tercio de la enfermedad, la que es visible, pero debemos saber que por debajo de ella se encuentran las alteraciones metabólicas que, con su accionar lento y silencioso irán desencadenando otras enfermedades y deteriorando progresivamente nuestra salud".
Dra. Susana Martínez
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