Tras las vacaciones de invierno, los docentes nos tomamos un respiro, y es un buen momento para ensayar otras respuestas de actuación ante los conflictos que vivimos en las aulas.
Con o sin la intervención de un mediador, o de mediadores alumnos, podemos ir ayudando a resolver conflictos entre los alumnos. Esta práctica nos ayudará a hacerles cambiar formas de comunicación , aumentando la capacidad de reflexión. Hasta tanto en nuestra Provincia se haga práctica en las aulas dentro de los programas de estudio, les acercamos este material de difusión.
Tenemos las valiosas experiencias de Chaco y la Ciudad de Buenos Aires a incorporar en Buenos Aires.
Les acercamos una forma de comenzar a ejercitar con los alumnos la reflexión en cada ocasión que se presente, haciéndoles participar con ejemplos de la vida diaria de cada uno. De esta forma van aprendiendo a registrar emociones y hacer una práctica de pensar antes de usar la violencia física para gestionar los conflictos.
Cuando sentimos emociones siempre hemos tenido antes pensamientos,
que creemos que son verdaderos y generalmente no averiguamos si son ciertos.
Estas emociones nos llevan a decir o hacer cosas y a veces a no decir ni hacer nada.
Si podemos tener otros pensamientos es probable que cambien nuestras emociones.
De todas estas actitudes , unas que son acciones, otras que evitan accionar
algunas nos perjudican.
Comprender este proceso nos permite darnos cuenta :
que cada uno de nosotros es el "dueño" de lo que ocurre en nuestra vida;
que al ejercitar cambios en lo que pensamos, cambia también lo que sentimos y hacemos,
porque el origen de nuestras emociones y conductas está en los propios pensamientos.
Es por ello que somos responsables por lo que pensamos, sentimos y hacemos.
No es mala ninguna emoción, por eso reconocerla y ponerle nombre a las emociones,
nos permite también conocer nuestros pensamientos,
Y lo importante es lo que hacemos a partir de esas emociones y pensamientos.
A veces reaccionamos impulsiva o violentamente ante situaciones que nos lastiman, pero pasado el momento, "en frío", nos arrepentimos de lo que hemos dicho o hecho.
Este es un ejercicio para hacer de detectives de nosotros mismos, y consiste en identificar que nos mueve a actuar de una cierta forma. Y esta forma está determinada por lo que sentimos ante las cosas y por lo que pensamos a partir de estos sentimientos. Actuamos en función de ese pensamiento.
Imaginando que te ocurren las siguientes situaciones, debes:
1)Reconocer y escribir qué piensas en cada situación (qué te dices a ti mismo),
2)qué sientes (presta atención a tus sensaciones corporales y reconoce la emoción, eligiéndola de la lista de "emociones primarias": dolor, pena, tristeza, enojo, furia, celos, miedo, alegría, amor, compasión)
3)y qué haces.
4) Imaginar y escribir un pensamiento diferente, debajo del título "puedo pensar".
5) Descubrir cuáles son las emociones y conductas que acompañan al nuevo pensamiento y cuáles son las diferencias con las anteriores (estoy pensando).
Es posible evitar la violencia , ya que la violencia se aprende. El análisis histórico revela que se trata de un comportamiento aprendido que se trasmite de una generación a otra a través de los canales habituales: la familia, el deporte, las instituciones, la convivencia." "La violencia cotidiana en el ámbito escolar" María Inés Bringiotti.
Hasta la próxima,
Dras Rosa Funes y Rosana Demestico - Mediadoras
Miembros de ONG Respuesta Para la Paz. MAIL rosanfunes@arnet.com.ar



