Marcelo, un lector de la primera hora me relato una historia de amor que solo la atesoraba para si, y que generosamente compartió conmigo y me permitió que la comparta con ustedes. Un gran amor, que por esas cosas que tiene la vida se termino de forma abrupta. No se dieron un espacio para una charla, o varias charlas de café... Según relataba, fue la única forma de atravesar ese momento tan doloroso.
La vida siguió su curso, construyo una familia a la que ama profundamente, pero el fantasma de esa relación siempre rondaba por su mente, nunca lo dejo. Después de muchos, pero muchos años tuvieron la fortuna de reencontrarse.
Para aquellos más románticos ese encuentro pudo haber sido en una playa solitaria bajo la luna, pero no fue tan de película. Internet es una de las nuevas formas que ha tomado el destino para que se encuentren. En este rencuentro se dieron la posibilidad de hablar lo no hablado, sentir lo que en su momento no pudo ser sentido. Fue muy conmovedor su relato, pero no tanto como la síntesis de lo que vivencio, que dio el titulo a esta nota, "una experiencia sanadora".
Esta historia, que puede ser una de las tantas historias que no han tenido un cierre se asemeja a una película que le han cortado escenas. Cuando esto sucede es tan angustiante que se intenta dar un sentido porque la incertidumbre es más dolorosa, pero nunca deja de ser un relleno. A veces no tomamos conciencia de lo que el dejar las cosas sin terminar nos provoca. Nos ocupa gran parte de nuestras vidas.
En los tiempos que corren estamos acostumbrados a pasar el dolor por alto e intentamos por todos los medios ignorarlo. Luchamos encarnizadamente para volver cuanto antes a la normalidad como si tal o cual cosa no existiera evitando de esa manera un dialogo tan intimo y tan fundamental. Aunque es con el otro y aunque ese otro este en frente, es en realidad con uno mismo. Charla difícil aquella, cuando lo que vivimos construyendo es todo tipo de murallas para encerrar el dolor y alejarlo de todas las maneras posibles.
Cuando uno enfrenta, como lo han hecho estos personajes de la historia, el primer impacto es demoledor. Pero al tiempo uno se da cuenta de que el dolor de haber amado tanto, de seguir amando tanto aunque ya no estén juntos, es un camino privilegiado para el alma. Porque poder seguir amando con la misma entrega ante la ausencia es en definitiva amar la vida!
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