El proceso de soldadura posee una historia que bien podría ser la trama de una película. La soldadura ha sido practicada desde que la humanidad aprendió a trabajar los metales. Originalmente, los metales eran soldados a fuerza de golpes, y los soldadores eran respetados artesanos. La soldadura eléctrica fue inventada a principio del 1800, en plena revolución industrial. Era considerado un proceso crudo, sucio y primitivo, en el que el único requisito era derretir un poco de metal fundido entre dos piezas de manera que éstas se unieran. Este crudo proceso, sin embargo, demostró ser tan económico y eficiente que su uso se fue propagando a aplicaciones de responsabilidad creciente. Hoy en día, a comienzos del siglo XXI, la soldadura es considerada una ciencia.
Es uno de los más complejos procesos industriales, pues involucra física de plasmas, flujo de fluidos, teoría de electromagnetismo, robótica, metalurgia, ingeniería eléctrica, electrónica y mecánica. Muchos de estos aspectos actúan simultáneamente cada vez que un soldador comienza su cordón de soldadura. Esta es la razón por la que la educación de operarios, técnicos e ingenieros en soldadura capaces de combinar todas estas ciencias, es una prioridad en todos los países de economía avanzada.
La soldadura es una tecnología casi omnipresente. Si uno mira alrededor, casi todo lo que vea va a contener una soldadura. Elementos de nuestro bienestar diario contienen soldaduras; bicicletas, automóviles. El rascacielos más alto del mundo tiene una estructura interna soldada, también como el puente más largo, como ejemplo tenemos el puente ferro-vial Brazo Largo, que es completamente soldado. En los campos, la maquinaria agrícola y todo equipo pesado es construido con soldadura. En el desierto es más fácil encontrar soldaduras que agua, pues los desiertos están tramados con oleoductos y gasoductos soldados.
En el mar, son las uniones soldadas las que mantienen un buque en una sola pieza. El primer submarino atómico también fue completamente soldado. También son soldadas las plataformas off-shore para la extracción de petróleo del lecho marino. Hay soldadura en el aire, en todo avión que vuela; y aún más alto, en el espacio. Claramente, la soldadura no es ya más un proceso crudo y sucio. Es parte integral de cualquier avance tecnológico.
En conclusión, la soldadura es una tecnología en pleno auge, con un crecimiento a nivel anual mundial del 6%. La soldadura se ha convertido en un elemento esencial para la construcción de las más sofisticadas máquinas que el hombre haya hecho en su historia. Este progreso ha sido posible sólo a través del entendimiento y aplicación creativa de los procesos físicos que existen durante la soldadura.
Por eso, es que hoy en día, a diferencia de unos sesenta años atrás, un mínimo de educación es necesario para poder aplicar soldadura eficientemente. Los soldadores y operadores deben saber entender los porqués de lo que observan diariamente, y los técnicos e ingenieros deben entender los fundamentos físicos cada vez que diseñan una soldadura o aplican estándares. De esta manera, el trabajo de todos los participantes se hace menos rutinario y más interesante, la calidad del producto mejora mientras que los descartes son reducidos, y quizás más importante que todo lo anterior: el trabajo de la gente es más esencial y valioso.
Miguel Angel Dipaola
miguel@dipsol.com.ar



