Al hablar de Paz hablamos de un estado de equilibrio y estabilidad, aspecto que aplica tanto a nivel individual como a nivel social. La Paz no anula las diferencias entre las personas sino que, por el contrario, potencia el aprovechamiento integral de la diversidad de ideas y visiones de distintos sectores de una sociedad.
Una sociedad en paz facilita que personas que piensan distinto se sienten a la mesa y discutan, procurando encontrar puntos comunes. La verdad no se encuentra escrita en una roca, sino que es algo a lo que se llega a través del diálogo, de escuchar, de contrastar ideas. Esta es la etapa que se viene.
La etapa de construir en la diferencia. La etapa de aceptar un punto medio que permita entender y aprovechar las oportunidades de este mundo para el bienestar individual y el progreso social. Una etapa que cierre un ciclo de cólera, odio y sentimientos negativos, para abrir paso a la concordancia entre individuos más allá de sus diferencias. Porque nadie es dueño de la verdad.
También se viene una etapa de grandeza. Vamos a dejar atrás un etapa donde las pequeñas vanidades y (a veces oscuros) intereses de algunos dirigentes dé lugar a un interés genuino porque le vaya bien a la sociedad.
El avance de esta propuesta no estará exenta de tensiones, pero ya se ha puesto en marcha. La propuesta tiene un candidato nacional y ese candidato es Mauricio Macri. Y tendrá candidatos provinciales y locales que llevaran la misma bandera: la bandera de aprovechar lo que el ser humano conoce para eliminar el hambre, combatir la pobreza, dar oportunidades y herramientas para que la gente pueda ser feliz en la vida. Los años que vienen serán espectaculares en términos de los cambios que vivirá el mundo.
Cuando el mundo se mueve con tanto vigor hay naciones que ganarán mucho y naciones que perderán mucho. Argentina elige donde se posicionará en función de cómo aproveche las oportunidades y mitigue los riesgos. Estamos en condiciones de llevar el país a una senda de progreso sostenida.
Que el camino no estará exento de tensiones lo demuestran los constantes desvaríos de nuestro canciller. Es lamentable que el régimen kirchnerista piense que la única forma de ganar una elección sea denigrando adversarios en lugar de discutiendo ideas y propuestas para que el electorado haga su elección.
Pero esos ataques también reflejan la ineptitud profesional y emocional del canciller. Si Timmermann está en cólera, tiene odio y no puede manejar sus sentimientos negativos no puede estar al frente de las relaciones exteriores de nuestro país. Es un peligro.
En materia local, el viernes se publicó un reportaje al Dr. Juan Ghione, en cuyo contexto el Presidente del Bloque del Frente para la Victoria afirmaba literalmente, en referencia a la oposición, que "evitan dar los debates importantes para la transformación y el crecimiento colectivo de nuestra ciudad".
Es mirar la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. A finales de 2009 el gobierno municipal invitó a la oposición a una ronda de diálogo político. Como otras fuerzas, concurrimos con nuestras propuestas y tuvimos muchas reuniones que quedaron en la nada. A la distancia, aquello fue una puesta en escena de un gobierno que perdió la elección y quería dar muestras de que estaba dispuesto a abrirse a la opinión de los otros sectores; pero era un maquillaje de algo que no estaban dispuesto a hacer.
En horabuena que el Dr. Ghione resalte la importancia del diálogo intersectorial, algo que su gobierno local declamó pero no practicó, como en aquel intento frustrado de 2009. Si efectivamente tienen ganas (y creen) que el otro puede aportar algo, solo tienen que convocarlo. Si no, si es sólo más maquillaje preelectoral, la campaña en ciernes nos encontrará levantando la voz por todos los cambios que, preservando lo que se hizo bien, corrijan lo que está mal de la actual gestión, y (ante todo) le den a la gestión de nuestra ciudad el vuelo estratégico del que carece.
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