Martín Nahuel Sánchez (32), reside en Campana desde los seis años, empleado de Tenaris en el CINI (Centro de Investigación Industrial), su pasión es la montaña en su esplendor natural, buscando superar los límites del medio físico y el clima.
Martín nos relata cómo fue la escalada al "Techo de Occidente": "En el asenso al Aconcagua éramos once, la mayoría pertenecientes al CABA (Centro Andino Bs.As.), el responsable de la expedición fue Adrián Sánchez. Para lograr el objetivo, durante el año nos sometimos a una estricta rutina de entrenamiento.
Salimos para Mendoza el 1º de enero y el 3 ya estábamos registrándonos en el Parque Provincial Aconcagua, en Mendoza Capital. Ese mismo día nos fuimos para la montaña. El proceso de aclimatación lo realizamos en el Cordón del Plata, subimos tres cerros, el Adolfo Calle (4200 metros), Aguja CABA (3800 metros) y Vallecitos (5500 metros).
El 11 de enero entramos y realizamos el "check in" en Horcones, es una dependencia de Parque Provincial Aconcagua. La primera meta era llegar a Plaza de Mulas, a 4200 metros, nuestro campamento base (30 Km de Horcones). Previo a empezar la caminata contratamos en Penitentes un servicio de mulas que nos llevó gran parte de la carga hasta el campamento base.
Para llegar allí hicimos dos campamentos previos, uno en Confluencia y el otro Pirca Ibáñez. En Confluencia, (lugar de acampe organizado) nos registramos y a la tarde hicimos el chequeo médico (midieron la saturación de oxígeno en sangre y presión), los resultados fueron buenos, estábamos bien aclimatados.
Al otro día salimos para Pirca Ibáñez (lugar de acampe no organizado). Este sitio generalmente no se utiliza, decidimos usarlo ya que no queríamos agotarnos físicamente, la idea era guardar energías para la cumbre y al día siguiente partimos hacia Plaza de Mulas.
Al llegar a Plaza de Mulas nos sorprendió lo organización del lugar. Apenas entramos nos registramos en la casilla de guarda parques. El lugar cuenta con restaurantes, baños, duchas con agua caliente, una galería de arte (está en el Libro Güiness como la galería de arte más alta del mundo) y hasta helicóptero.
Luego de esperar tres días la ventana de buen tiempo decidimos subir, nuestro próximo objetivo era llegar hasta cambio de Pendiente (lugar de acampe no organizado). Estábamos motivados, la espera de la ventana de tiempo nos sirvió para juntar energía.
Cuando llegamos al campamento nos pusimos a derretir nieve para poder hidratarnos, estábamos tomando un promedio de 3 litros de agua por día. Cocinamos y nos acostamos, al otro día íbamos a tener que encarar la subida hasta el campamento Berlín, 5850 metros. Estábamos cerca del objetivo. Una vez en el campamento tratamos de descansar, el gran día estaba por venir. Nos juntamos los integrantes del grupo y decidimos salir a las 4 de la mañana a la aventura de la cumbre. Esa noche la pasamos mal, el campamento se encuentra muy alto y empezaban a aparecer los síntomas del mal de montaña (dolor de cabeza, náuseas etc.) Dormimos poco. Comenzábamos el camino a la cima.
Nos levantamos a las 3:00 de la mañana, desayunamos y nos pusimos el equipo en la carpa, la temperatura rondaba en 30 grados bajo cero. A las 4 de la mañana salimos de las carpas y nos pusimos a caminar, teníamos luna llena, la visibilidad era buena, igualmente llevamos prendidas las linternas frontales para ver por donde caminábamos.
La caminata era dura, continuamente teníamos que mover los dedos, corríamos riesgo de congelamiento. Cuando salió el sol nos dio un respiro, la temperatura aumentó considerablemente. Finalmente el tramo más temido, la famosa Canaleta que es un tobogán de piedra y nieve, que lleva 3 horas de marcha forzada para llegar a la Cumbre Norte del Aconcagua, 6962 metros, llegamos el 20 de enero a las 12:30 hs. La mente vuela al pasado, futuro, a los afectos, puedo comprender el sentido de la vida. ¡Qué privilegio, sentir, ver, oír a la naturaleza mágica en su esplendor!. Como dijo un compañero, el cielo más claro que se ve en el mundo, tan claro que se puede ver la curvatura de la tierra. La sensación es que la libertad es eso. Se olvida las dificultades que atravesamos en el difícil camino a la cumbre.
Todo esto se logra con método, preparación física, emocional, recursos económicos y el permiso de la montaña. ¡Misión cumplida!".
MARTÍN SANCHEZ EN VALLECITOS, A 5570 METROS SOBRE EL NIVEL DEL MAR.
EN LA CUMBRE DEL ACONCAGUA, CUMPLIENDO EL SUEÑO DESEADO POR TANTOS.
IMPONENTE VISTA DE LOS PICOS POR SOBRE LAS NUBES.



