Tal vez las fotos que se publican expresen mejor que cualquier comentario lo acontecido en la Plaza "Eduardo Costa" el 24 de Marzo, donde familiares, sobrevivientes, militantes de DH y el colectivo cultural "Pachamama" organizaron un encuentro de significación para la preservación de la memoria en el pago chico, en la continuidad que durante años han venido realizando sectores político-sociales de Campana. Así, más allá de otras expresiones locales que se expresaron en la fecha, la convocatoria realizada sumó el aporte de músicos, bailarines, artistas plásticos y el compromiso cultural siempre militante de murgas como "Carumbé" y "Los Callejeros de Otamendi", que se dieron cita para acompañar el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia que han signado la actividad de Derechos Humanos.
Desde el documento leído por Paola Garello -hija del Desaparecido Luis Garello-, que expresara no sólo el dolor de las ausencias que padecen los familiares, sino también la inclaudicable lucha por mantener la memoria y ser consecuentes con la búsqueda de una sociedad más justa y solidaria por la que militaron decenas de compañeros, vecinos, que aún sectores hegemónicos en el espacio local insisten en sepultar en el olvido; tanto como plantar en este otoño un bello árbol que evocará con los años a tantas bellas vidas, hasta la mención que se hizo de los Desaparecidos locales, configuraron un escenario político-social en el que a 35 años de la más feroz dictadura que haya padecido la sociedad argentina -Campana incluida-, hace imposible que aquellos que han apostado a que actores sociales, sectores políticos, sociales o gremiales, colectivos culturales, desistan de un reclamo que -en opinión del columnista- se iniciara cuando un familiar interpuso el primer recurso de "habeas corpus" por un Desaparecido de Campana, confontando así con un sistema judicial que aún hoy muestra las huellas profundas que dejara la dictadura para impartir Justicia en causas sobre Desaparecidos.
Que se percibiera en el comentario de variopintos vecinos el planteo respecto al por qué no existió un acto unitario en estos 35 años, excedería en mucho a estas líneas y será motivo de otros análisis; que lenta y trabajosamente la realidad política del país y la consecuente militancia en DH a nivel local, haya tenido como corolario que unos cuantos que poco o nada participaran en la preservación de la memoria colectiva local desde el advenimiento de la democracia, también sería motivo de otro análisis, pero la novedad está en que han sido familiares y sobrevivientes los que han recuperado la voz para contar su (nuestra) historia particular y que la aspiración continúa siendo que la defensa de los DH sea causa de todos...aunque vuelva a llevar tiempo procesar, sintetizar tal aspiración, ya que -y después de tantas cosas- el tiempo no para...Ahora y siempre.



