Cuando era chica me fascinaba ver "La Historia Sin Fin", una y otra vez la repetíamos en la videocasetera.
Ahora, luego de varios años, y leyendo más sobre ésta novela del escritor alemán Michael Ende, puedo resignificarla. Lo que antes era una película fantástica pasa a ser una historia que me recuerda seguir mis propios sueños:
Había una vez un niño llamado Bastián, quien encuentra un libro, "La Historia Sin Fin", en el cual a medida que va leyendo, se va dando cuenta que él es el protagonista de la historia, que debe encontrarle un nuevo nombre a La Emperatriz, pero le falta el valor para hacerlo. Hasta que comienza a soñar y se mete en el reino de Fantasía gobernado por La Emperatriz Infantil, una niña increíblemente hermosa, cuya vida era el corazón de su reino. Ella le encarga a Bastián crear un nuevo mundo a partir de su imaginación y sus deseos, ya que Fantasía estaba amenazado con ser destruido por "La Nada", la falta de imaginación de las personas del mundo real.
En el reino todos eran tal y como eran, sin distinguir entre el bien y el mal, la belleza y la fealdad. Es por eso que Bastián recibe un medallón, ÁURYN, el cual tenía inscripta la frase "Haz lo que quieras". Éste le da el poder de la creación sin límites. Así es como el niño comienza a pedir un deseo tras otro, pero sin saber que con cada nuevo deseo perdía un recuerdo de su vida real. Con el tiempo, Bastián, empieza a confundirse por la influencia de una hechicera, traicionando a la Emperatriz, siendo cada vez más ambicioso de poder y provocando caos y desolación.
Finalmente, casi sin recuerdos, y sin ellos, sin la posibilidad de pedir nuevos deseos, se da cuenta que deberá ser capaz de reconocer su verdadera voluntad, para que lo lleve de vuelta al mundo real. Es así como pasa un largo tiempo trabajando en las entrañas de unas minas, buscando una imagen, un sueño olvidado, qué quiere realmente. Luego de encontrarla y ayudado por sus amigos del reino de Fantasía regresa al mundo, siendo una mejor persona capaz de amar.
Este cuento me recuerda que "Haz lo que quieras" significa seguir mis deseos, mis sueños. Muchas veces sabemos qué es lo que no queremos, pero se nos hace difícil distinguir lo que sí queremos. Se nos presentan obstáculos, dificultades que nos hacen cambiar el rumbo y vamos dejando nuestros sueños atrás, pensando que eran idílicos, que eran sólo sueños imposibles que teníamos cuando éramos jóvenes. Y nuestra búsqueda por hacer nuestra Verdadera Voluntad se va apartando y nos vamos perdiendo, olvidando nuestra esencia. Tenemos deseos que no son los nuestros, sino mandatos o deseos de otros y nuestra realidad ya no nos pertenece, nos perdemos en el mundo de los otros.
Por eso debemos recordar quiénes somos, nuestro ser libre y absoluto. A partir de ahí, podremos conocer cuál es nuestro querer, nuestra misión, podremos ir a su encuentro, generando así nuestro propio reino de fantasía, la realidad que queremos vivir.
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