Me encontré con otros cuentos cortos muy interesantes y seguro le van a gustar. Se trata de una escritora argentina muy conocida que tiene una redacción espectacular. Sería bueno que puedan acceder a éstos, cargados de historias originales.
Los textos estarán a su disposición en el lugar que se menciona al pie de esta columna*. Que tenga una buena y agradable lectura. Éxitos y hasta la próxima.
Silvina Ocampo - "El mal" y "El vástago"
La escritora nació y murió en Buenos Aires (1903-1994). En 1940 se casó con Adolfo Bioy Casares con quien tuvo una única hija llamada Marta. Recibió muchos premios, entre ellos nacionales y municipales, ligados principalmente a la poesía. Sus obras tuvieron un alto alcance: Viaje Olvidado (1937), Autografía de Irene (1948), Los invitados (1961) La furia (1976), Los días de la noche (1970), (cuentos); Espacios métricos (1942), Los sonetos del jardín (1946), Poemas de amor desesperado (1949), Los nombres (1953), Amarillo celeste (1972), (poesía); El pecado mortal (1966), Informe del cielo y el infierno (1970), (antologías de relatos), entre otras. Además colaboró en otros trabajos con Casares, Wilcock y Borges.
En "El mal" encontramos un personaje que sólo trata de aliviarse y desligarse de todos sus tormentos cotidianos, prefiriendo la enfermedad terminal antes que la vida hecha una pesadilla. La redacción que tiene este cuento es limpia y nos lleva a querer saber qué decidirá esta persona que no quiere seguir viviendo como antes de estar enfermo sino conservar su estado "actual". "Pensaba: era la primera vez que podía pensar: ´Qué precio tiene el cuerpo. Vivimos como si no valiera nada, imponiéndole sacrificios hasta que revienta. La enfermedad es una lección de anatomía´."
En "El vástago" tenemos una historia terrible, casi podría decirse que mientras leemos sufrimos la impotencia que siente el personaje apodado "Tacho", que nos va contando todo lo que fue sucediendo en su pobre y miserable vida, arruinada y sentenciada por Labuelo, quien no lo deja tranquilo y lo obliga a hacer cosas horribles, al igual que a su hermano. "…de algún modo proyectó sobre el vástago inocente, rasgos, muecas, personalidad: fue la última y la más perfecta de sus venganzas."
Silvina Ocampo tiene sencillez y naturalidad a la hora de describir los hechos y nos deja, por untado, entrar en la historia ni bien leemos las dos primeras líneas; por otro, sentir al personaje, como si éste estuviera frente a nosotros y nos contara sus vivencias.
Que lo disfrute.



