En nuestro país los olvidados son siempre los mismos, los nativos de nuestra tierra, los que no recibieron educación, por lo tanto son los más humildes que reciben dávidas, pero no se les enseña a trabajar y por último los jubilados.
Estos últimos no se los tiene en cuenta ya hace cerca de años. Reciben migajas, a pesar de haber trabajado toda su vida. Apenas les alcanza para su modesta comida y si son propietarios de su vivienda, que seguramente la hicieron con esfuerzo, siguen pagando todos los impuestos que les corresponde.
Hasta cuando esta ignominia, han hecho con su vida un sacrificio muy grande, trabajando y beneficiando al país, con la ética que les enseñaron sus mayores, que es el trabajo.
Hoy vemos mucha gente que recibe ayuda, pero como no les conviene trabajar se quedan muy cómodos en su vivienda y si no la tienen la exigen. Además toda su familia también la recibe. En definitiva todo el grupo están muy cómodos sin laborar.
Sabemos que esta estrategia tiene una finalidad electoralista, pero hasta cuando durará, también lo sabemos. Un país en serio como el que queremos no admite esto. Necesitamos del la educación, formación para el trabajo y finalmente producir para engrandecer a las personas y como consecuencia la nación.
Debemos pensar en las personas que habitan este maravilloso país en primer lugar y luego en la política a aplicar, con leyes que transformen y no entorpeciendo a las empresas que producen, que a la corta afectará el empleo de su gente.
Basta de nivelar hacia abajo nuestra educación, basta de decir que no hay inflación, basta que los derechos humanos sean para los delincuentes únicamente, basta de mentiras.
Nuestro pueblo, quiere verdades y progreso, para ellos y sus hijos. Con una política de seguridad que permita sacar las rejas de nuestras viviendas. Vivir en paz, como hace muchos años atrás, donde los vecinos convivíamos en las puertas de nuestras casas, sin peligro alguno.
Y por último un llamado a todos los políticos, que se unan en una cruzada de convivencia de ideas, para el bien de todos sin excepción, para lograr todo lo que no se hizo o se hizo mal en estos últimos años, y construir de una vez por todas una Argentina de progreso sin marginalidad para ninguno de sus habitantes.
Miguel Angel Dipaola
LE 5607869



