Imaginemos un perímetro formado por alambres electrificados, en donde en su interior hay familias esclavizadas realizando tareas con sustancias contaminantes y venenosas, que a lo largo de los días van provocando la muerte de sus propios seres queridos. No estamos hablando del campo de exterminio de Auschwitz en la Alemania nazi de Hitler. Estamos hablando del campo de exterminio de la granja "Nuestra Huella", en las zonas de nuestras queridas Campana, Zárate y Pilar, bajo el régimen democrático que formamos todos. Y por eso mismo, porque esta democracia y sus gobernantes la formamos y elegimos entre todos, es que el crimen de Ezequiel pesa sobre la conciencia de cada uno de nosotros, que o por desconcimiento (la mayoría, lo cual no nos exhonera de la responsabilidad) o por complicidad (los que saben a quienes me refiero entenderan) han dejado morir a un niño de 6 años.
La historia es la siguiente:
Ezequiel fue traído desde Misiones con su familia a fines de 2007 por uno de los reclutadores que opera al servicio de la presidenta de la empresa Nuestra Huella, Alejandra López Camelo y que cobraba $ 2500 por cada familia que lograba convencer. La promesa era dejar la pobreza extrema de Misiones, por un trabajo estable y una casa segura, donde los chicos crecerían en el campo y junto a la naturaleza. Los costos del traslado correrían por cuenta de la empresa. Y la familia sólo tenía que limitarse a aceptar el paraiso que les regalaban. Entre la pobreza extrema y crónica y un futuro de vivienda y trabajo estable, ni lo dudaron.
Al llegar a la granja "La Fernandez", la situación distaba mucho de lo prometido. Al padre lo pusieron a cargo de uno de los galpones, donde debía juntar miles de huevos por día, remover guano, juntar la sangre y distribuir el veneno. El tope de producción que le imponía la empresa era imposible de cumplir sin involucrar al resto del grupo familiar, lo cual era estimulado por los capataces de la empresa. Y si ese tope no se cumplía, se corría el riesgo de quedar sin trabajo y en la calle, esta vez a miles de kilometros del lugar de origen y los conocidos. Además, la familia debía pagar la "deuda" que habían contraído por el traslado a Buenos Aires. Fue asi que primero la esposa y luego los niños comenzaron a involucrarse en esas jornadas infernales de producción en el galpón. Lo mismo pasaba en los galpones vecinos, donde ya estaba naturalizado que todos los grupos familiares trabajen a destajo, pero sólo para conformar el salario del padre, un salario más bajo que el de un peón rural.
Cientos de familias más, son esclavizadas del mismo modo que la familia de Ezequiel en unas 70 granjas dispersas por Pilar, Zárate, Campana, Exaltación de la Cruz y Córdoba donde muchísimos chicos (se estiman que alrededor de 200) están expuestos a correr la misma suerte que Ezequiel. Esas granjas son propiedad de "Nuestra Huella", una empresa que gozaba de prestigio y liderazgo en el mercado avícola y que tenía clientes poderosos como Wall Mart y Carrefour, hasta que comenzó a conocerse su costado más oscuro: trabajo esclavo e infantil, trata y tráfico de personas
Esta empresa, de facturación mensual millonaria y cuyos dueños, que por lo tanto caen en la peor categoría de la miseria, merecen todo nuestro repudio y rechazo al igual que todas sus altas influencias, personajes cobardes y siniestros, muy cercanos a los circulos de la política y empresariales que gobiernan nuestra zona.
En la voz del Aguila (Dom 19 hs o Lunes 13hs por canal 15 de Campana), con el único fin de concientizar a todos los vecinos de Campana sobre esta tragedia se desarrollara el caso del crimen a Ezequiel Ferreyra, esperanzados en que el pedido de Justicia resuene en una única voz sobre la conciencia de quienes deben actuar inmediatamente.
"La voz del aguila" tel 440721 / 15575755 - mail: lavozdelaguila@yahoo.com.ar



