"..Al comienzo de la relación todo era maravilloso…el cambio fue repentino y brutal, estaba preocupada porque pensaba que estaba embarazada, él me acompaño y a la salida del medico, cuando me confirmo el embarazo, todo el cariño que él sentía desapareció…ese día, con mi embarazo, estalló algo que tenia guardado. Me empezó a insultar, interrogar, pasé a ser una mujer de segunda categoría...solo le preocupo mi anterior relación sexual, nunca dejo de echármelo en cara…"
La violencia instalada en el hombre, quizás vivida, en la infancia, buscará la excusa para el estallido. Siempre fue violento, inclusive haya dado muestras durante el noviazgo que pasaron desapercibidas por esa cuestión de enamoramiento juvenil y adolescentes que no permite ver más allá del amor. Pero como dice el relato de Inés, 30 años, contadora publica, estallo algo que tenía guardado…guardado para saltar en cualquier momento, aunque sea la proximidad del nacimiento de su generación continua. Quizás el hombre, inconscientemente esté viviendo este embarazo como la llegada de un "intruso" para la pareja, configurando el triangulo edipico, fundamento del desarrollo del embarazo que los padres vuelven a vivir en relación con su hijo y esto que debería ser una etapa de salud y bienestar donde la mujer fuera respetada y acompañada, se transforma en el blanco preferido para el abuso y la excusa perfecta para desenvolver lo escondido.
Las estadísticas dicen que mundialmente una de cada cuatro mujeres es maltratada durante el embarazo y que las adolescentes embarazadas, particularmente entre los 13 y 17 años de edad, corren el riesgo de ser victimas de violencia por parte de sus parejas.
Existen diversas razones por las cuales la pareja de una mujer puede recurrir a la violencia, particularmente durante el embarazo:
"Él no quiere que ella acuda a la consulta médica. El control del embarazo por profesionales médicos exacerba sus celos y posesividad, pues no tolera que "toquen" o "vean" el cuerpo de la mujer al cual considera suyo.
"Él sospecha que otro hombre es responsable del embarazo.
"Él considera el embarazo como una carga económica
"Él se pone celoso al percibir que la mujer embarazada presta menos atención a sus necesidades y sus deseos
"Él tiene dificultad de desarrollar un rol paterno maduro y protector
"Él ve que la mujer es más vulnerable o indefensa debido a su condición de embarazo y menos capaz de tomar represalias o defenderse
Cuando la violencia ocurre durante el embarazo, las consecuencias inmediatas en el bebé pueden ser, entre otras, muerte, traumatismos, problemas respiratorios por falta de desarrollo de los pulmones, deformaciones ortopédicas, anemia, alteración de su sistema circulatorio, hemorragias, ruptura de órganos, falta de oxigenación (hipoxia), traumatismo del cráneo y daño en el cerebro, nacimiento prematuro, bajo peso al nacer, etc. Las consecuencias psicológicas a largo plazo de la violencia doméstica durante el embarazo pueden tener un efecto perjudicial severo en el desarrollo psicológico del niño, quien probablemente será testigo de violencia doméstica después de su nacimiento.
Para terminar traigo una cita de I. Guevara:"…El cuerpo femenino representa el enigma humano que atrae y causa pavor, de él sale la sangre sin que ella muera, de él sale la leche, el alimento que condiciona la continuidad de la vida. La mujer posee el útero, que hace pensar un túmulo, pero que también sugiere la idea de un recinto calido, generador de vida. La mujer se relaciona con la vida y la muerte. Su cuerpo recuerda estos hechos constantemente. Por eso a pasado a ser el símbolo que amenaza la autoridad de los hombres en la medida que comenzaron a envidiar su poder generador, proximidad y semejanza con las fuerzas energéticas de la tierra..."
HASTA EL PROXIMO DOMINGO
NESTOR OSCAR BUERI
Observador y Coordinador de Grupos
Psicólogo Social
nestorb_ps@hotmail.com



