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» Este artículo corresponde a la Edición del martes, 05/jul/2011 de La Auténtica Defensa.

Una pequeña historia de vecinos
Por Andrea del Teso




Hace dos años compramos un terreno en Tavela para tener un lugarcito verde al cual acudir los fines de semana.(Los que me conocen saben que en mi casa tengo un patio chiquitito!!). No sé por qué, pero con mi marido nos enamoramos del lugar. Quizás en nuestra mente era como volver a empezar, como cuando éramos novios y planeábamos nuestra casa y nuestro futuro juntos.

Pero como soy una gallega hinchapelotas (según diría mi marido) no pude con mi genio. Al poco tiempo empecé a notar que faltaban luces, que la calle se inundaba, que los pastos de los callejones estaban altos. Y, ahí fui yo, a la Sociedad de Fomento para ver que se podía hacer al respecto. Estaba cerrada. Después de intentar varias veces, alguien me dijo: "Andá a la casa de la la presidente, vive allá." Resultó ser una señora muy agradable y conversamos un buen rato. Y no terminamos siendo parientes (como pasa casi siempre en Campana cuando te ponés a hablar con alguien que no conocías), pero sí éramos del mismo barrio y teníamos muchos conocidos en común. ¡Fue muy lindo ir al siguiente fin de semana y encontrar el terreno lindero al callejón todo cortadito!

Un tiempo después, otra vecina me contó que algunas personas habían armado un grupo de correo electrónico para pasarse novedades. Me conectó con el promotor del grupo y comencé a recibir correos. Como era nuevita, sólo los leía. ¡Guau! ¡Qué quejosos somos Argentinos! Mails y más mails de vecinos enojosos y enojados protestando por la tosca que vuela en verano, por los chicos con rifles de aire comprimido matando pajaritos y rompiendo lamparitas, por las calles que se inundan cuando llueve, por los que tiran agua servida a la zanja, por, por… Yo sólo leía. Hasta que alguien escribió, muy iluminado él, "Y por qué no nos juntamos y lo hablamos personalmente?". Y yo, como soy una metida (según diría mi marido), dejé de leer y contesté. "Buena idea. Dejemos de tirar quejas al ciberespacio y cambiemos la protesta por la propuesta. Quizás podamos solucionar algo." Los hiperquejosos que escribían siempre no contestaron. Pero muchos respondieron, esos que, como yo, sólo leían los correos. Y el creador de la lista de mails, que resultó ser el hijo de la presidente, muy dispuesto, nos dio fecha y hora para reunirnos en la Sociedad de Fomento. Alguien sugirió que repartiéramos una nota casa por casa para que se enteraran de la reunión los que no tenían compu también. Así lo hicimos entre dos o tres.

Llegó el día de la reunión y vino mucha gente. De hecho, alguien dijo que nunca había visto tanta gente reunida en la Sociedad de Fomento. "Qué bueno", pensé, "qué bueno que la gente quiera participar". Pero, no faltó mucho para que se armara el TOLE, TOLE. Quejas, acusaciones cruzadas, pases de facturas. ¡Dios mío! Parecía como si hubiésemos abierto la caja de Pandora. Y una señora mayor, muy simpática, me dijo: "Y…, hace como 10 años que no hay reunión acá. La gente tiene muchas cosas acumuladas para decir. Es mucho tiempo."

Conclusión, cuando terminó la cosa, y en medio de tanto alboroto, logramos algo. Se votó y decidimos volver a reunirnos todos los vecinos el último domingo del mes. Y esa señora encantadora, que tan bien me había recibido en su casa se acercó, me miró con cara de enojo y señalándome con el índice me dijo: "Esto es personal con vos. Porque vos pudriste el barrio."

"UYYY!, pensé ¡ANDREA QUÉ HICISTE!" …¿Qué hiciste?... Proponer un cambio. ¡VADE RETRO SATANÁS! ESO NO SE HACE! (En la lógica de algunos, no. En la mía, sí.)

Y ahí empezamos. Como no nos dejaron asociar formalmente, argumentando que la Sociedad de fomento estaba bajo un trámite que no lo permitía, nos organizamos como grupos y nos pusimos a trabajar en varios temas. Si son lectores asiduos del diario, ya sabrán sobre nosotros. Nos pusimos un nombre: Vecinos Autoconvocados (y si ¿vió? Tuvimos ese descaro) Ahora bien, como se pueden imaginar, pasamos a ser EL ENEMIGO de la gente que preside la entidad. Y ahí nos etiquetaron, porque cuando uno etiqueta a alguien es más fácil enfocar el enojo hacia esa persona y así no dejar lugar para la empatía. Primera etiqueta: USURPADORES (Vienen de afuera a querer decirnos como hacer las cosas, nosotros que estamos trabajando por el bien del barrio desde hace 20 años… Como tienen plata, son unos chetos que van a perjudicar a la pobre gente humilde del barrio a la que nosotros siempre ayudamos y protegemos)

Parece que no sirvió, entonces vino la segunda etiqueta: CLASE MEDIA RASCA CON AIRES DE SUPERIORIDAD (como no les da el cuero para vivir en un country, quieren que el barrio sea como un country) Obvio, esta no sirve, muchachos. ¿A quién no le gustaría que su barrio fuese como un country?

Entonces nos pusieron la tercera etiqueta: SON DE CAZADOR. Ahora bien, parece que éste señor (a quién, aclaro, no conozco personalmente), ha logrado hacerse de unos cuántos enemigos. Y sus principales detractores son la gente del gobierno municipal porque él representa a la oposición. Cuál es la lógica entonces: si ser de Cazador es ser el enemigo, los que están en la Sociedad de fomento son oficialismo??

Y aquí debo hacer una pausa porque me martilla en la cabeza la voz de mi viejo, el Richard, diciendo "para qué te metés en estos quilombos, no te metas!!". Perdoná, Pa. Vos también me enseñaste que ante una injusticia, uno debe ir al frente, nunca arrugar. ¿Cuál es la injusticia, preguntarán? Primero, que te etiqueten con la intención de poner en duda, ante los demás, tus intenciones y enturbiarlas. Yo nací, me crié y siempre viví aquí. Así que las etiquetas son fáciles de despegar cuando la gente te conoce y sabe como sos y como actuas. Nunca milité en ningún partido, sociedad de fomento, cooperadora y NO estoy orgullosa por eso, aclaro. A los 43 aprendí que NO hay que mirar lo que pasa por la tele y protestarle a la pantalla. Hay que involucrarse, e intentar el cambio, porque lo nos disgusta no va a cambiar por generación espontánea, hay que ayudarlo.

Segundo, y si fuese de Cazador, radical, del Pro o del Partido Obrero ¿qué? ¿Acaso eso invalida a las personas para asociarse a una Sociedad civil? ¿Por qué tanto encono en dejarnos afuera?

¿Y cómo termina el cuento? Pensarán ustedes. Si leyeron hasta acá querrán saber el final de la historia. Lamento defraudarlos, porque no lo sé. Aún está abierto.

¿Y para qué escribiste? Me preguntarán. Porque quería contarles lo que pienso.

Porque una Sociedad de fomento debe ser un lugar de encuentro, de proyectos, de ideas para mejorar el barrio y la convivencia y la cultura de los vecinos, un lugar de trabajo para volverlas realidad. Debe ser, como diría una amiga del grupo, "un lugar donde se celebre la diversidad, la pluralidad". Porque ser distintos, pensar distinto y discutir civilizadamente y tener que consensuar, hace que los proyectos sean los mejores, porque tendrán como impronta, lo mejor de cada uno de nosotros. Y porque habrá más manos dispuestas a trabajar para que se realicen.

Porque una Sociedad de fomento NO debe ser una extensión del área social de ningún municipio, para eso hay funcionarios que cobran un sueldo y que no deben delegar sus responsabilidades en los fomentistas.

Porque una Sociedad de fomento NO debe ser una sucursal barrial de ningún partido político, de cualquier partido, gobernante u oposición.

Porque una Sociedad de fomento debe convivir armoniosamente con el gobierno de turno, sea cual fuere, sin embanderarse políticamente por eso.

¿Los aburrí? Perdonen. Como diría mi marido, soy una gallega hinchapelotas y no pude con mi genio.


 
P U B L I C I D A D






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