Derivado del verbo latino "percontari", de "per", mediante o por medio de, y "contus", palo largo o percha, el verbo preguntar, de acuerdo a la etimología, significaba inicialmente sondear, buscar en el fondo del río o del mar. Luego, como corolario de una metáfora, pasó a expresar también "sondear" a una persona, o sea, someterla a un interrogatorio, que es el concepto que sigue hasta nuestros días.
Saber preguntar es educarse, poder elegir, tener independencia. Poder preguntar es una condición humana, es superar la sordina de las caracolas, si de sondear (preguntar o pescar) se trata. El amigo Juan, como el genial Albert Einstein cree que "Lo importante es no dejar de hacer preguntas" ya que es lo que necesitamos para estar totalmente despiertos y ser plenamente humanos.
¿Algo tan triste como saber que ya no podremos dar el primer beso? ¿En que lugar del universo se acumulan los sueños? ¿Se podrá nadar en el cielo? ¿Hay mejor sonido que una botella de vino al descorchar? ¿Qué tal si se cambia el "roban pero hacen" por "nos roban pero..."? ¿Porqué, para algunos, la educación es un derecho inclinado? ¿Los mitos modernos son los árboles que no dejan ver el bosque? ¿Porqué nacen los hombres malos? ¿Se viene ahora el matrimonio de a tres? ¿Alguien sabe si el que apostó al dólar perdió? ¿Vale más lo que se ve o lo que se siente? ¿Algo habrá hecho EL para ir desde el pesebre a la cruz? ¿Estaremos solos o es que el cosmos hospeda a vecinos muy lejanos? ¿Son las palabras los átomos de la literatura? ¿Ya pasaron los 1000 días de María Julia para limpiar el Riachuelo? ¿A votar o a botar?
¿Desterrarán al inventor de la radiografía del alma? ¿Omar en Roma con ramo de amor en mora? ¿Avanzamos en línea recta, en círculos o en la maravillosa curvatura de la elipse? ¿La extinción de los sapos será por los que tienen que tragarse algunos en política? ¿Es la vida un tiempo derramado? ¿Cuál es la herida: ser o tener? ¿Qué gallina puso el primer huevo? ¿Es la noche el momento más romántico por el guiño de la luna? ¿En que ropero estarán guardadas las valijas de Amira y Antonini? ¿Todavía se envían cartas de amor? ¿El detector de mentiras será el fin de la humanidad? ¿Nos diferenciamos de las bestias más por la moral o por la razón? ¿Quién alquilaría su brújula de la felicidad? ¿Hay voluntad política, si catorce años en promedio tarda un juicio por corrupción? ¿Será que no hay que mirar hacia atrás porque los ojos lo hacen hacia adelante? ¿Quién protege a David si el saber, que es luz y escudo, está en manos de Goliat? ¿Vale más una palabra, que es símbolo, o una mirada que no tiene filtros?
¿La unidad y lealtad son valores o dejan de serlo cuando el objetivo es la verdad absoluta, engañosa imagen del autoritarismo? ¿Porqué no se menciona el índice de riqueza? ¿Hay desconfiados que sospechan que es transparente la venda en los ojos de la justicia? ¿Ganará el magnetismo por las ideas o por unas monedas? ¿Porqué anda agrietada la comunicación humana si va vestida por superconductores? ¿Qué le pasó a Juan Pablo I? ¿Derrapa la alegría cuando somos concientes que navegamos hacia el vacío infinito? ¿Serán estudiados en el futuro los ídolos de barro de hoy como los moáis de la isla de Pascua? ¿Es condición necesaria o suficiente cantar cumbias y cuartetos para ser juez federal? ¿Habrá sido un antepasado preguntón el eslabón perdido? ¿Porqué Adán, para evitar tantas incertidumbres, no decidió escribir un libro?
El fin de la existencia es en sí un interrogante, una especie de acertijo o enigma que nos lanza a sondear aunque sean aguas inquietas. No lo vemos, pero somos impulsados por una pregunta que tal vez, fue la inflexión en la evolución de nuestra especie.
El autor, escritor y periodista, es miembro integrante del Consejo Académico del Taller Escuela Mariano Moreno de Periodismo y Comunicación. (TEMM).



