Ella había percibido temprano su potencial. Él había nacido en 1777 y aprendió a leer antes de los tres años. Hijo de un humilde y tenaz obrero alemán que no creía demasiado en la educación escolar, se destacó desde muy joven por su talento para las matemáticas; fue un niño prodigio. Con la visión propia de una madre, ella lo apoyó siempre en sus estudios. Los métodos excesivamente rigurosos de enseñanza de la época, no pudieron impedir que su capacidad entrara pronto en ebullición. Como matemático, astrónomo y físico, Carl Friedrich Gauss se destacó en el análisis matemático, la geometría, la óptica, la geodesia (determinación del tamaño de la tierra) y el magnetismo. Es considerado uno de los mayores matemáticos de todos los tiempos.
Las matemáticas suelen aportar elementos para entender el mundo y encontrar soluciones. Uno de esos ejemplos es el uso del gráfico de distribución normal de probabilidades (que se acompaña) conocido como campana de Gauss, el que aparece con mucha frecuencia en el análisis de fenómenos reales.
El gráfico tiene la forma de una campana, o sea que crece hasta un valor máximo y luego decrece. Muchos fenómenos de la naturaleza siguen esta curva: caracteres morfológicos como la altura de la población o los psicológicos como el cociente intelectual, por nombrar algunos y lleva el nombre de Gauss porque el genio alemán utilizaba normalmente esta función matemática cuando analizaba datos astronómicos.
Nuestra ciudad es, en cierta medida, también una curva como la campana de Gauss. Campana es una curva de distribución, en forma de campana de Gauss, de riquezas y pobrezas, conocimientos, sueños, cultura, necesidades, trabajo, héroes y canallas. Ciudad que desde su origen define un perfil industrial que, superando algunas crisis se sigue consolidando hasta nuestros días, atrayendo brazos de otras latitudes que aquí se desarrollan y abonan su potencial, sumando a la ubicación geográfica y la naturaleza de su zona, el turismo, su cultura, la creciente hotelería, sus fiestas y eventos.
Campana, ciudad que en estos días anda alborotada por la agitación que se produce cuando se acerca la elección de autoridades. Elecciones en las que se presentan los unos y los otros. Están también quienes no son absorbidos en la pulseada y aquellos que no se deciden. Los unos son, por ahora, los que organizan. Son una gran familia, veneran las mismas cambiantes imágenes, rezan por la unión aunque entonces no se entiende tanta diáspora y trabajan para seguir siendo los primeros. Siempre hay una oveja descarriada pero para las decisiones todos los problemas de la familia se ventilan en casa. Como se trata de una competencia, los unos buscan demostrar al auditorio por todos los medios que los otros no puede armar ni una casita con naipes, ni organizar un campeonato de tute. Mientras, a los otros se los ha visto en campos de zanjas impuras, veredas endiabladas y baches asesinos, cuestiones que pueden resultarles un boomerang, mas han conseguido arrimar a otros jugadores.
En cualquier caso, no es el lugar para las bromas. Defendamos el derecho de cada uno a elegir esperando que quien sea elegido o elegida (para evitar desconfianzas usamos un circunloquio innecesario, o sea según el diccionario, un rodeo de palabras para dar a entender algo que hubiera podido expresarse más brevemente) pueda salirse de la campana de ruido del día a día y permitirse escuchar todas las voces. Que sea articulador de los cambios para que la campana de distribución de Campana se armonice y equilibre.
La campana de Gauss puede describir la vida misma, con sus ciclos de nacimiento, crecimiento, madurez y declive. En unos meses los unos seguirán siendo los unos o puede que se conviertan en los otros, mientras que a los otros les pasará lo mismo pero a la inversa. En cualquier escenario, en nuestra Campana, unos y otros tienen que trabajar para que cualquier niño, un prodigio en potencia aunque camine anestesiado por las circunstancias que sean, logre alimentarse de la chispa que encienda su capacidad, la educación: el gong que hace sonar la campana cerebral del desarrollo.
El autor, periodista y escritor, es miembro directivo del Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM), de Periodismo y Comunicación.



