En un momento en que pareciera que la masividad generada por la televisión argenta, expone desde otra perspectiva la historia reciente, al influjo de "gente de la farándula", continuarían siendo incontables los hechos que transcurrieron en Campana en los "años de plomo", los que poco a poco se van revelando (y rebelando), en función del trabajo que se realiza para avanzar ante estrados judiciales con la investigación y sustanciación de causas por violaciones a los derechos humanos en la zona.
Por lo tanto, persiste para abordar tales temáticas el aporte de fuentes confiables y reservadas, que contribuyen a reconstruir inicialmente una historia reciente en la que la memoria –aunque teñida de subjetividades-, reconfiguraría un escenario pueblerino en el que una especie de "pensamiento único local" ha hegemonizado el imaginario colectivo campanero, ocultando, cuanto silenciando, historias que tienen nombres propios. Así, las narrativas de fuentes locales, tanto como investigaciones judiciales, buscarían establecer, de mínima, el conocimiento de hechos aberrantes cometidos, por ejemplo, en la Comisaría local -CCD acreditado en la Justicia Federal (causa 5310/04)-, por parte de funcionarios policiales que desempeñaran cargos entre 1976 y 1983 en Campana, según listados que fueran elevados a la Cámara Federal de La Plata hacia el 2004; por lo que el conocimiento que tuviera de primera mano, un funcionario del plantel policial como el médico forense en esos años (y antes también), resultaría significativo para prosecución o inicios de causas; funcionario que si bien fuera citado a declarar en la causa 5310/04 por los CCD, habría sostenido no recordar nada en su dilatado paso por la función pública, pudiendo especularse con el hecho de que difícilmente el médico de policía en esa etapa, desconociera totalmente lo que ocurría en la Comisaría, siendo que diversas fuentes han dado cuenta de que solían escucharse gritos de detenidos que eran torturados en el lugar, y que se escuchaban desde los fondos del edificio "6 de Julio", a punto tal que en algún momento se requiriera del auxilio técnico de personal municipal para "reparar" instalaciones eléctricas que se habrían quemado por la intensidad de las descargas que se utilizaban... Asimismo, podría preguntarse cuál fue el facultativo que "visitó" a la detenida Ángela de la Rosa, viuda del asesinado Raúl Ramat, cuando padeciera unos días de cautiverio en la Comisaría, estando en un estado avanzado de embarazo, y que así lo contaba: "Después de transcurridas algunas horas de haber estado presente el comisario, recibí la visita del médico forense, quien me explicó la causa patológica que había llevado a la muerte a Raúl Ramat, y además me dijo que el cuerpo de mi esposo estaba en el mismo edificio que yo."
Podría inferirse también cómo ignoraría u olvidaría el médico otra situación como la ocurrida con la joven Marta Querejeta, "liberada" en el mismo lugar en que fuera detenida –Prefectura de Campana-, donde el Prefecto Schaller "recomienda a su padre que como "último trámite" fuera revisada por el médico forense, concurriendo a su domicilio para evitar que tuviera que volver a Prefectura para ser revisada; trámite que cumplimentan... considerando que el facultativo "revisa" a una joven de 17 años, embrazada de dos meses, detenida durante 4 ó 6 días, con un estado físico visible de deterioro, sólo interrogándola respecto a "cómo estaba" y "si la habían tratado bien"; lo que fuera respondido con un "sí"... revisación finalizada, sin certificación alguna de lesiones."
Si bien lo narrado, probablemente no resulte suficiente ni alcance en la búsqueda de justicia, lo cierto es que otra fuente sostuviera que el médico forense podría aportar información sobre personas desaparecidas o por la suerte corrida por alguna de ellas, por ejemplo, el vecino Luis Alberto Bedia, secuestrado el 23/09/76 en su domicilio, delante de sus aterrorizados padres...
Crónica simple esta, que recurre a inferir sobre los "olvidos" de quienes no resultarían ajenos a acontecimientos que han marcado de forma indeleble a actores sociales del pago chico y que poseen al menos el rol de testigos en una historia que se sigue escribiendo... Aunque haya quienes sigan escudándose en parte del silencio que acalla su conciencia.
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