Se suele hablar mucho de la necesidad de establecer políticas de Estado, pero ese objetivo choca a menudo contra la pared de las vanidades. La principal barrera es la falta de capacidad para dialogar y consensuar, lo que significa en definitiva la incapacidad para construir entre nosotros un futuro que nos incluya a todos. Lo alarmante del estado de las cosas es la falta de límites: existen temas en los cuáles la falta de consenso es algo secundario; mientras que existen otros temas donde la falta de consenso es fundamental porque afecta aspectos esenciales de la vida de las personas. Cuando esto sucede, el fracaso es de todos. No se trata de oficialismo y oposición, si fracasamos, la responsabilidad es compartida. En muchas ocasiones tenemos la sensación de que no se ha intentado el diálogo, que es el pre-requisito para el logro de los consensos que hacen a esas políticas de Estado. Esas mismas políticas tan largamente reclamadas como ausentes de nuestra realidad. Durante la semana que pasó los campanenses presenciamos un intercambio respecto de un tema en extremo sensible como lo es la desnutrición. No se trata de tapar el cielo con las manos ni de echar culpas los unos a los otros. Se trata de no desviar la atención de un tema tan sensible y debatir en forma adulta cómo solucionarlo. El tema de la desnutrición, especialmente infantil, es un tema que nos tiene que unir a todos. Es un tema con el cuál no podemos ser tolerantes. Es un tema donde debemos tener datos estadísticos creíbles; procurar la opinión de especialistas y priorizar la asignación de los recursos. Por todo esto creemos que debemos agotar las instancias para buscar soluciones conjuntas a estos temas fundamentales. El Honorable Concejo Deliberante es el ámbito adecuado para generar este tipo de consensos.
(*) Integrante del Pro. Candidata a Concejal del Frente por Campana.



