LA PLATA (AIBA). El comercio de armas está peligrosam ente descontrolado. Se estima que hay unas 639 millones de armas pequeñas circulando en el mundo -o una para cada diez personas- y cada año se producen 8 millones más. Estas armas, fabricadas por más de 1.000 empresas en al menos 98 países, facturan alrededor de 4.000 millones de dólares al año. Sin dudas, una industria lucrativa.
¿Pero a qué costo para la sociedad? La proliferación descontrolada y el abuso de las armas se cobran un precio enorme en términos de vidas humanas. Mundialmente, una persona muere a cada minuto por armas de fuego: más de 500 mil al año. Mientras países en Europa y también en los Estados Unidos hacen muy pública su preocupación por las armas biológicas y nucleares, son las armas convencionales -pistolas y revólveres comunes- las que más matan. Estas son las verdaderas armas de destrucción masiva.
Y es más: cada año, los países de África, Asia, Oriente Medio y Latinoamérica invierten un promedio de 22.000 millones de dólares en armas. La mitad de esta suma permitiría que todos los niños y niñas de estas regiones recibieran educación primaria. A la vez, la amenaza de la violencia armada impide que la ayuda humanitaria llegue adonde más se necesita, y tiene impactos negativos en la productividad. Hasta el turismo sufre debido al creciente problema de las armas.
A pesar de eso, el comercio sigue siendo uno de los más descontrolados del mundo. En Estados Unidos por ejemplo, algunos estados le otorgan inmunidad a la industria, dando lugar a una situación ridícula en que se logra procesar y ganar indemnización por un café demasiado caliente, pero no por accidentes causados por estos instrumentos letales que matan a más de 11.000 personas cada año en este país.
A la vez, es mucho más fácil rastrear una carta o carne de vaca que un arma vendida en el mercado internacional. La necesidad de controlar el comercio se hace más que evidente cuando se considera el caso específico de América Latina. La región es una de las más afectadas por la violencia armada, aunque, con la excepción de Colombia, los países no estén en guerra.
Brasil, por ejemplo, presenta índices superiores a muchos países sumergidos en conflictos armados, con cerca de 40.000 muertos por armas de fuego cada año. En Colombia, actualmente se calcula que el 80% de los homicidios se relacionan a la criminalidad y no a la guerra civil. Por otro lado, desde hace décadas, organizaciones de derechos humanos han denunciado abusos policiales cometidos frecuentemente con armas de fuego.
La corrupción, otro problema sistémico en la región, facilita el tráfico ilegal y el desvío de estoques de armas bajo custodia de autoridades del estado. Delante de este cuadro preocupante, Oxfam, Amnistía Internacional y la Red Internacional de Acción contra las Armas, han organizado una campaña para un Tratado Internacional de Comercio de Armas. Una primera versión de ese convenio ha sido desarrollada por un grupo de activistas de derechos humanos, desarrollo y control de armas, junto con expertos legales.
El Tratado busca establecer estándares comunes para controlar transferencias de armas, sobre las responsabilidades existentes bajo la ley internacional. La campaña "Armas bajo control" se llevará a cabo en más de 50 países. Tres grandes lanzamientos regionales -en Londres, Nairobi y Perú- buscan llamar la atención sobre este problema particular en distintos lugares del mundo, y convocar a estos lugares a participar en un movimiento unido para controlar el comercio. Según los expertos, América Latina es líder mundial en el desarrollo de instrumentos regionales para enfrentar la violencia armada.
La Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícito de Armas de Fuego (1997) y el Reglamento Modelo para el Control del Tráfico Internacional de Armas de Fuego (1998) de la OEA fueron los primeros mecanismos regionales en tratar estos temas, y son reconocidos por su rigor. A nivel subregional, el Sistema de Información sobre Seguridad del Mercosur (Sisme) fue acordado en 1998 para centralizar e intercambiar información sobre registro de armas de fuego, mientras que en Centroamérica hay un Tratado de Seguridad Democrática sobre control de armas. Sin embargo, los investigadores también han de apuntar una lamentable falta de implementación de estos importantes esfuerzos para controlar transferencias intra-regionales.
Por otro lado hay que reconocer que el comercio de armas es internacional, y que se requiere una acción mundial vinculante para realmente enfrentarlo. Hasta ahora, los gobiernos han sido demasiado lentos para controlar las armas. Todos los días, en el curso de su labor en distintas partes del mundo, Oxfam, Iansa y Amnistía Internacional son testigos del abuso de las armas que fomentan los conflictos, la pobreza y las violaciones de derechos humanos. La campaña "Armas bajo control" reclama una acción coordinada, desde el ámbito local al internacional, para impedir la proliferación y el abuso de las armas: ?
En el ámbito internacional: que los gobiernos acuerden un Tratado sobre el Comercio de Armas que ponga fin a la exportación a destinatarios que probablemente las usarán para cometer graves violaciones de derechos humanos y del derecho internacional humanitario.? En el ámbito regional: que los gobiernos desarrollen y refuercen acuerdos regionales sobre el control de las armas, que respeten y defiendan los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.? En el ámbito nacional: que los gobiernos aumenten la capacidad del Estado y su propia rendición de cuentas en materia de control de las transferencias y protección de los ciudadanos frente a la violencia armada, conforme a las normas del derecho internacional.?
En el ámbito comunitario: que la sociedad civil y los organismos de gobierno locales tomen medidas eficaces para aumentar la seguridad a nivel de la comunidad, reduciendo la oferta y demanda locales de armas.No hay tiempo que perder: en el mismo minuto en que una persona muere como consecuencia de la violencia armada se fabrican y ponen a la venta 15 armas más. ¿Quién asumirá la responsabilidad por los hombres, mujeres y niños que morirán y sufrirán a causa de la violencia armada durante los próximos meses y años? El comercio de armas está fuera de control, y ya es la hora de actuar. (*) Directora de la Red Internacional de Acción contra las Armas Pequeñas, con sede en Londres



