En un verano caliente en una escalada por la disputa de las islas Malvinas entre Gran Bretaña y Argentina, el premier inglés David Cameron acuso de "colonialismo" a la Argentina, haciéndose el desconocido de la tradición imperialista y usurpadora de su país en distintos puntos del planeta.
La política Británica de expansión y colonización, incluye acciones de este país como las de los inhumanos traslados de esclavos, fundamentalmente a sus colonias del norte de lo que luego seria Estados Unidos.
Nuestros países latinoamericanos, sufrimos en el marco de la división internacional del trabajo, la explotación económica de nuestras riquezas por parte de la Corona Británica durante el siglo XIX y parte del XX.
En el marco de la globalización y su expansión oceánica, nuestras islas fueron usurpadas en 1833, a pesar de diversos tratados que reconocían a la isla primero a la Corona Española, y en 1820 a las recientemente independizadas Provincia Unidas del Rio de la Plata.
El modelo agro exportador impuesto por la oligarquía afilado en Buenos Aires y su puerto, fue cómplice y omitió la cuestión de la soberanía por muchos años.
Fue recién en la década de 1950 que el Senador Socialista Dr. Alfredo Palacios vuelve a reivindicar e impulsar los indiscutibles derechos argentinos sobre el archipiélago malvinense.
Inglaterra, hoy potencia en franca decadencia, envuelta en una gran crisis económica, vuelve a sostener su posición colonialista sobre territorios indiscutiblemente argentinos.
Por el contrario, la respuesta Argentina es totalmente correcta que, en el marco del derecho internacional, de la O.N.U, la O.E.A, buscando y consiguiendo el apoyo de los países del Mercosur, Unasur y de la recién conformada Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe.
La cuestión Malvinas es una causa nacional que debe contar con el apoyo de todo el pueblo, siempre en forma pacifica, pero firme, siempre en el camino de la recuperación de nuestras queridas islas.



