Además del otoño o la migración de golondrinas, el mes de marzo prefigura un inicio de actividades en las que lo cultural, en sentido amplio, tiene presencia insoslayable, ya que la vuelta a clases –en fechas previstas o no-, es un hecho cultural que conlleva prácticas que, aun más, lo son. Así, entre la producción cultural previstas en las escuelas está, por ejemplo, la "Semana de la memoria" que culminaría con el recordatorio del golpe de Estado del 24 de Marzo de 1976, con todo lo que ello ha implicado e implica en una "cultura escolar" que, en incontables casos, se ha mostrado reacia a realizar "recordatorios", "conmemoraciones" o variadas actividades que connoten la fecha, sea con argumentos que han ido desde "justificaciones" burocráticas que preveían "formas" de evocar el hecho con "carteleras", breves "palabras alusivas" escritas por indeterminado docente y leídas por otros varios en los turnos de cursada de alumnos o en algunas clases, hasta la "limitación" temporal que representaría no poder encarar "estrategias", dado que el día –ese día- dispuesto como asueto para con la "efemérides", limitaría motivar, organizar o ejecutar actividades "alusivas".
Esconden tales supuestos –rebatibles o no-, parte del entramado cultural que perdura en ámbitos como el educativo, donde las experiencias han sido –para el caso, en el pago chico- atenuadas según el "buen criterio" de directivos y/o docentes, fundamentalmente, del secundario (estatal o privado), que "el sistema" debe suponer ampliamente comprometidos con expectativas y perdurables reclamos de memoria, verdad y justicia que se estimarían consolidados, al menos, en prácticas culturales de las escuelas…¿es así…?
Las experiencias realizadas en varios establecimientos educativos a través de años de democracia recuperada, podrían significar que así ha sido (o es), aunque el impulso y compromiso de actores educativos –alumnos y docentes o viceversa-, cabría considerar que ha continuado siendo limitado, acotado, ya que si el criterio ideológico que supone que "esto que pasa" es consecuencia de los "facciosos" que están en el gobierno, "montoneros" redivivos que tienen seguidores obedientes y sumisos a sus designios, sería el que prima en "imaginarios colectivos" escolares, la posibilidad de adentrarse en la historia reciente tanto del país como de la sociedad local, continuará confrontando cada año en que mantener la memoria de decenas de compañeros Desaparecidos en y de Campana se realice.
Que la política activa en el área de Derechos Humanos a nivel del Estado municipal –salvo contadísimas excepciones-, haya sido (sea) errática o, más aún, inexistente, implicaría que la percepción por parte de variopintos actores y sectores sociales resulte limitadísima en el tema. Que durante años el sistema educativo local (estatal o privado), haya sido impermeable a la significación del reclamo de memoria, verdad y justicia, expone una de las imposibilidades que ha entrañado el trabajo de la militancia en Derechos Humanos en el pago chico.
¿Resultará posible, en algún momento, que instituciones educativas (estatales o privadas), recurran a un Estado municipal que haya "articulado fuertemente" con familiares, organismos, sobrevivientes, militancia, políticas activas que redunden en la preservación de la memoria y de la historia reciente local…?; ¿escenificará el próximo 24, ámbitos escolares a los cuales puedan acceder actores sociales comprometidos desde hace tiempo con el tema, avalados por "autoridades superiores" del sistema educativo, hasta tanto el Estado local intenté lograr lo que no ha logrado en estos años…?; ¿o se priorizará a cierta "militancia de efemérides" que precisaría de funcionarios "consagrados" para buscar de consolidar un "liderazgo" en Derechos Humanos que nunca han tenido en el pueblo…?. Vos ve.
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