La presidenta Cristina Kirchner anunció por cadena nacional el envío al Congreso de un proyecto de ley para declarar "de utilidad pública" el patrimonio de la petrolera.
En una decisión de alto voltaje político y económico, el Gobierno nacional anunció que enviará al Congreso un proyecto de ley para expropiarle a la española Repsol el 51 por ciento de su participación accionaria en YPF y tomar el control de la petrolera, a la cual intervino de inmediato.
La medida adoptada por la administración kirchnerista provocó un fuerte impacto en España, donde el Gobierno de Mariano Rajoy la calificó de "injusta y discriminatoria" y conformó un comité de crisis para analizar posibles represalias legales y comerciales contra la Argentina.
En un acto en la Casa Rosada transmitido por cadena nacional, la presidenta Cristina Kirchner responsabilizó a Repsol por la caída de la producción de hidrocarburos registrada en los últimos años, al argumentar la decisión oficial de expropiar las acciones de la empresa de origen ibérico, que controla YPF desde 1999.
Hasta el momento, Repsol cuenta con el 57,43 por ciento de las acciones "Clase D" de YPF -vendidas originalmente al sector privado-, mientras que el 25,46% permanecerá en manos del Grupo Petersen, conducido por la familia argentina Eskenazi, y el resto de los papeles continuará flotando en bolsa. Mediante el proyecto de ley enviado al Parlamento, que ya ingresó al Senado, el Gobierno busca declarar "de utilidad pública y sujeto a expropiación el 51 por ciento del patrimonio" de Repsol, en un intento por recuperar de manos extranjeras a la petrolera fundada en 1922 y privatizada por el ex presidente Carlos Menem en 1992.
De acuerdo con el proyecto anunciado, el control de la empresa correrá en un "51 por ciento" por parte del Estado nacional y un 49 por ciento por las provincias petrolíferas, dentro del paquete de acciones que pasarán a manos del Estado. Según el Gobierno, la política llevada adelante en los últimos años por Repsol-YPF "tuvo como consecuencia la multiplicación de las importaciones de combustibles ascendiendo (en 2011) a 9.397 millones de dólares", debido a falta de inversiones y una caída de la producción de parte de la compañía.



