El proyecto ya tenía media sanción de Diputados y ayer lo apoyaron todos los bloques de la Cámara alta
El Senado sancionó ayer por unanimidad la ley de muerte digna, que le otorga a las personas internadas por enfermedades terminales el derecho a rechazar procedimientos de prolongación de la vida cuando le produzcan un sufrimiento significativo.
La iniciativa modifica varios artículos de la Ley 26.529 de Derechos del Paciente e introduce cláusulas referidas a la «autonomía del paciente» en cuanto al tratamiento de su enfermedad y la continuidad o cancelación de los procedimientos médicos.
El proyecto establece que «el paciente que presente una enfermedad irreversible o se encuentre en estadio terminal tiene el derecho a manifestar su voluntad en cuanto al rechazo de procedimientos quirúrgicos, de reanimación artificial o al retiro de medidas de soporte vital cuando sean desproporcionadas en relación a la perspectiva de mejoría o produzcan un sufrimiento desmesurado».



