Una frase muy común expresa: "mas viejo que la injusticia" y ¡cuanta razón tiene!.
Cuando decimos injusticia, lo asociamos con delito, maldad, trasgresión, fuera de la ley.
Transgresión es una actitud muy común en el ser humano, es un defecto que Satanás puso en el hombre en el comienzo de la vida humana.
Dios había establecido una sola condición a cumplir por el hombre, un solo límite; no comer del fruto del árbol que estaba en medio del huerto.
El hombre transgredió ese límite, desobedeció a Dios. A partir de ahí el hombre parece vivir obsesionado por no respetar cuanto limite tenga por delante.
Desde el principio del mundo a hoy día, se han producido diversos cambios, en todos los ordenes de la vida, esto hizo necesario para organizar un correcto funcionamiento de este mundo, que se dictaran leyes y se pusieran limites.
Es así que el hombre se encuentra ante una infinidad de leyes y limites a respetar.
En el comienzo había un solo límite, y el hombre no lo respeto. Hoy ante tantos limites, ¿Cuál es la actitud del hombre?
Dice una frase muy conocida; "Hecha la ley hecha la trampa", mencionemos solo algunos ejemplos; prohibido fumar, prohibido pasar, semáforo en rojo, contramano, prohibido estacionar "Garaje" etc., si seguimos enumerando la lista es interminable.
No es una exageración; si es una realidad, parecería que transgredir es el deporte a practicar, y lo hacemos aun en nuestro perjuicio.
Ahora bien hay algo que no tiene límites, que es muy importante, único, perfecto, inigualable, amplio, y que es de provecho para el hombre; ES EL AMOR DE DIOS, pero que la gran mayoría de los hombres rechaza, resiste al no creer en El. Ese amor por nosotros que llevo a la cruz a Jesús.
Tres cruces, tres significados, tres enseñanzas, en el centro la cruz de Jesús, en la que se sacrifico para dar salvación a los hombres, LA CRUZ DE AMOR.
A un costado un malhechor que se burlaba de Jesús, que no creía en El, consecuencia condenación.
Al otro costado otro malhechor, que se arrepintió de su vida, pidió perdón a Jesús, creyó y vio a Jesús como el Hijo de Dios. Jesús le dijo: "hoy estarás conmigo en el paraíso"
La pregunta es: ¿con cual de estas dos cruces te identificas? ¿Con la de condenación, o la de salvación?.
No sigas transgrediendo, o rechazando el amor de Dios. Dios te ilumine y te guíe.
Busca una iglesia que enseñe la Palabra de Dios, "La Biblia"
¡Que Dios te bendiga!. y Hasta la próxima semana, si Dios lo permite.
Roberto Morales
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