Un Docente de Psicología habría entregado a sus alumnos de la Facultad de Mendoza un decálogo con los pasos para salir y/o evitar la homosexualidad, lo que genera un llamado a la reflexión sobre los efectos de dichas acciones.
Días atrás nos anoticiamos que, un Docente de Psicología de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Católica (UCA) de Mendoza habría entregado a sus alumnos una especie de decálogo con los pasos para salir y evitar la homosexualidad, por entenderla a esta como una "enfermedad, una perversión y una aberración"(según declaraciones de sus alumnos).
Creo pertinente, y de manera previa a profundizar el tema, destacar uno de los conceptos o pilares básicos para poder hablar de igualdad, que es otra que la concepción que nadie puede "modificar" por imposición los pensamientos o ideas ajenas, pero si, y mediante la educación en todos sus niveles y circuitos, es el estado el principal responsable de generar y acercar a todos los habitantes de la Republica instrumentos que lleven a la reflexión de cuanto tema pueda generar discriminación o desigualdad.
A este respecto, la historia nos demuestra cuales fueron los catastróficos resultados socio culturales ante la aparición de personas o grupos de ellas, que presuponían entender el bien y el mal, creían poder comprender lo normal y anormal, sentían ser capaces de "cambiar" a los que se encontraban "fuera del camino".
Como siempre expongo, todos podemos expresar nuestras ideas y tratar de consensuarlas, pero ello mediante actos de reflexión y con absoluto respeto. Ejercer actos de descalificación solo conlleva a rechazos, lo que genera luego que quienes se creen en poder de la verdad, intenten la "imposición de sus ideas" mediante la violencia.
Pero cuando nos referimos a la diversidad sexual no podemos hablar de ideas ni de elección, sino de orientación sexual, lo que nos expone a tener especial cuidado al momento de tratar el tema. Recuerdo una charla sobre diversidad sexual en la que me toco participar y donde entendí porque se debe hablar de orientación y no elección, y básicamente adelanto que, la orientación sexual no exterioriza un acto voluntario como elegir entre dos cosas materiales, sino que orienta al actor en virtud de un largo camino transitado, quizás, por muchos años, buscando encontrar un espacio de contención y felicidad.
Ahora, dedicándonos exclusivamente al caso en cuestión, vemos que este deja muchas puertas abiertas para la reflexión, destacándose la falta de información respecto de las normas internacionales por parte de un formador, la falta de manejo de los prejuicios dentro de un aula, el camino hacia un fracaso escolar por quien se sienta excluido, el prejuicio evaluador denominado efecto de Halo por Gilbert de LandSheere(1963).
La igualdad es un principio fundamental a la hora de vivir en sociedad. Y, es en el ámbito educativo, donde (al menos en teoría) los niños y adolescentes pasan la mayor parte del tiempo, ámbito donde la igualdad debe ser un concepto infranqueable. Y es el docente, quien deberá acompañar a los concurrentes por el camino del respeto mutuo y la igualdad.
Así el docente deberá, siempre, entender que la confluencia socio cultural de los alumnos, también conlleva a una diversidad sexual, lo que imprime en sus manos la necesidad de cuidar expresiones y el material utilizado, dado que el mismo puede generar, tal vez involuntariamente, actos que incomoden o dañes a los alumnos.
En el caso de Facultad de Mendoza, el docente no solo habría entregado un juego de fotocopias que constaría de siete páginas en las que se narrarían diferentes historias de vida, como la de personas que crecen en un hogar con un padre homosexual, además de afirmar que es posible abandonar esta orientación sexual"(Material que fue desconocido por las autoridades de la Facultad); sino que además exponía prejuicios sobre las personas con orientación sexual diferente como si los mismos fueran doctrina.
Este es un claro ejemplo de la falta de concepción socio cultural del formador quien transforma en doctrina, no ideales fundados y argumentados, sino prejuicios agravantes y descalificadores de lo distinto. Allí, las autoridades educativas, y por sobre todo el estado deben poner especial atención, para lograr detectar esos "botones rojos" que demuestren ciertos prejuicios irreconciliables en quienes deben estar dentro de la comunidad educativa.



