Buenos Aires, (NA)- En medio de un conflicto que afecta a tres millones de personas, las clínicas y sanatorios privados empezaron ayer a reducir la atención a afiliados de empresas de medicina prepaga o a cobrar sumas adicionales, aunque aseguraron que continuarán atendiendo las urgencias o tratamientos complejos.
Por su parte, las compañías de medicina prepaga prometieron a sus afiliados que en caso de no recibir atención serán derivados a instituciones propias y que también se harán cargo de los coseguros si es que son requeridos por las clínicas.



