Hace un año, en septiembre de 2011, se continuaba escribiendo otra página de la (nuestra) historia reciente en el pago chico, cuando familiares, sobrevivientes, militancia en derechos humanos, acompañaron la presentación en Tribunales de San Martín de querellas por hechos producidos en la "Noche de los Tubos", en la que trabajadores de la hoy Tenaris/Siderca –Alberto Bedia, Armando Culzoni, Manuel Martínez y Raúl Moreno-, fueran secuestrados el 22 de septiembre de 1976, permaneciendo aún en condición de Desaparecidos, así como decenas de trabajadores de la empresa que desaparecieron en otras fechas.La breve crónica de referencia, expone parte del entramado cívico-militar-empresarial con que el Terrorismo de Estado del ’76, devoró la vida de trabajadores metalúrgicos y de tantas personas que engrosan las listas de Desaparecidos en la Patria argenta toda. Quizás por estas y otras razones difícil de enumerar en estas líneas, lo acontecido el sábado 22/09 en la plaza "Ing. A. Peyron" del barrio Dálmine Nuevo, no adquiere la significación que merece ante actividades de variopinta cuantía que se realizan en el pueblo, pero sí exhibe un escenario político-social que estuviera ausente frente a la "hegemonía cultural" con que "Mamma Siderca" ha teñido el sentido común del imaginario colectivo campanero, en el cual posicionarse críticamente ante la transnacional "siderquiana", se asemejaba más al intento de cometer algún indescriptible pecado o falta que cuestionara "todo lo bueno" que hiciera la empresa por la comunidad local, sin que se admitieran matices que disintieran en forma y en fondo por lo actuado por "la Dálmine"…, sobre todo a treinta y seis años cinco meses y veintidós días del 24 de marzo del ’76, donde la memoria, la ética de la solidaridad, el compromiso, la militancia, demostraron –otra vez- que no se puede matar al olvido, porque la palabra hecha relato surge desde la transmisión de una FM como Pachamama o FM-Rock, entrevistando a personas que no claudican en su lucha por la vigencia de los derechos humanos, en la que cuestionan no sólo la responsabilidad empresaria por su accionar en la dictadura, sino que llevan a cabo las tramitaciones judiciales para demostrar la responsabilidad que pudieran tener ejecutivos, directivos, jerárquicos –o como se los denomine-, en los hechos que se busca esclarecer.Y si aún continúa siendo difícil que se impliquen otros actores o sectores sociales –como la UOM/Campana, por ejemplo-, la problemática que pretenden soslayar ha traspasado de lado a lado a la comunidad local, siendo lo cierto que la persistente lucha prosigue y ha desnudado, expuesto las peores miserias empresarias para con los trabajadores y sus familias; por eso, las ausencias en la plaza "Ing. A. Peyron", contrastan con la presencia de quienes han continuado reclamando por memoria, verdad y justicia, poniendo el cuerpo, el tiempo, tanto como la producción artístico-cultural de grupos musicales como el Dúo "Viejo Cuero" o el Coro "Quiero Retruco", conformado por sobrevivientes y militantes en DH, que se expresaron con canciones de Víctor Heredia, Daniel Viglietti, Teresa Parodi o con las consignas musicalizadas de la militancia popular en las calles en el retorno democrático del ’83.Y la gente de la Pacha "coloreando" la primavera con el emblema wiphala andino, o con el ejercicio de las clavas surcando el aire de la tarde o poniendo música para que alguna pareja se "prenda" en una chacarera. Y cada uno y todos, todos y cada uno de los ausentes para siempre, devolviendo desde una imagen fotográfica, desde sus hijos o nietos presentes, desde sus compañeros sobrevivientes, una mirada que los mantiene rescatados del olvido.Y la canción de Teresa que sabe que, también, ese día "es amor combatiendo"…
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