Amigos… uno de cada cinco hogares argentinos alberga a una persona con discapacidad, pero son pocas las empresas que emplean a trabajadores con diversas clases de discapacidades y que ofrecen productos y servicios adaptados para los miembros de este colectivo.
En el orden nacional, según establece la ley 22.431 en su artículo 8, modificado por la ley 25.689, el Estado Nacional está obligado a ocupar personas con discapacidad que reúnan condiciones de idoneidad para el cargo, en una proporción no inferior al 4% de la totalidad de su personal. Sin embargo, el último informe que realizó la Oficina Nacional de Empleo Público concluyó que el porcentaje real de empleados con discapacidad en los organismos estatales es tan sólo el 0,66% en el segundo semestre de 2011. Dicho informe detalla cuales son los organismos que reúnen el mayor número de empleados con discapacidad. Entre ellos: el Estado Mayor General de la Armada 8%, AFIP 8%, ANSES 6,6% y la Secretaría de Cultura 5,5%. Pero también exceden el cupo mínimo los siguientes organismos estaduales: el Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur, el Servicio Nacional de Rehabilitación, el INADI, Nación Bursátil Sociedad de la Bolsa S.A., la Universidad Tecnológica Nacional, el Ministerio de Trabajo, Pellegrini S.A. Gerente de Fondos Comunes de Inversión, la Casa de la Moneda S.E y el Instituto Geográfico Nacional.
La ley 26.589 modificó en noviembre de 2002 el Art. 8 de la ley 22431. Pero recién fue reglamentada en 2010. Desde entonces, el número de empleados con discapacidad en organismos estatales fue aumentando, pero lejos está aún de alcanzar el mencionado porcentaje del 4%.
Asimismo aquel informe arrojó como data que el salario bruto promedio que perciben tales trabajadores es de $5.971 y que el 75% de aquellos pertenecen a planta permanente. Las personas con discapacidad mental reciben en promedio de haberes $3.707, auditiva $6.492 y motora $6.555.
Por otra parte vale consignar la tarea que lleva a cabo el Ministerio de Trabajo consistente en una serie de medidas cuyo fin es incentivar la contratación de personal con discapacidad. En el sector privado, por ejemplo, los trabajadores a tiempo completo perciben durante el primer año una suma de $1.500 y a tiempo parcial, $750, que el empleador podrá descontar del monto total de la remuneración a percibir. Concordantemente con lo antedicho, todo empleador que incorpore a su negocio personas con discapacidad tendrá una serie de beneficios impositivos como deducción en el impuesto a las ganancias, en los ingresos brutos y una reducción en el pago de los aportes patronales durante el primer año de contratación.
Es importante señalar que a pesar de que hubo un significativo aumento en la integración de personas con discapacidad en las escuelas, la falta de acceso a una educación formal inclusiva en escuelas comunes constituye uno de los factores al que se le atribuye el hecho de que muchas personas con discapacidad, luego se encuentren en franca desventaja a la hora de competir por un puesto de trabajo.
En otro orden de ideas pero siguiendo en la misma línea de análisis, es dable contar un ejemplo más que interesante y digno de imitar. A fines del 2011, los hermanos Ana y Javier Siro fundaron "VOLÁ", que es una compañía de diseño y producción de juguetes para estimulación y rehabilitación de niños con dificultades motrices, pero que al mismo tiempo son divertidos y seguros para ser usados por todos los niños. La idea fue crear juguetes para que tanto niños con como sin discapacidades puedan jugar en similares condiciones. Invirtieron $30.000 para su puesta en marcha. Estos juguetes son diseñados para ejercitar la motricidad. Su material es goma eva y además estimula visualmente por sus colores, es seguro, liviano y transportable. Este emprendimiento apunta a tres mercados: salud (consultorios pediátricos y centros de rehabilitación), educación (jardines de infantes y maternales) y hogar (uso doméstico). Cada uno se comercializa de diferentes maneras. En salud la venta es directa para fomentar el vínculo con los profesionales y posicionar el concepto. En las instituciones educativas, por ahora, se comercializa de la misma manera, pero, próximamente, se realizará mediante revendedores. Y por último, en el segmento de hogar la venta se efectúa a través de jugueterías didácticas. Sus creadores sostienen que "los casos lo demuestran: el cliente está, la necesidad también. Es cuestión de mirar".
Amigos… luego de este minucioso análisis comenzamos a comprender que las personas con discapacidad tienen, como cualquier ser humano, una enorme gama de talentos no afectados por su propia discapacidad o, mejor aún quizás, enriquecidos por esta contingencia. No obstante ello, aún persisten en la mayoría de la ciudadanía formas concretas de discriminación. Es por ello que para una verdadera inserción laboral es fundamental llegar a la mentada inclusión social y concientizar que todos los ciudadanos tenemos los mismos derechos y obligaciones. Pero contrariamente a esta carencia, son las empresas privadas las que visualizan cada vez más al trabajador con discapacidad como mano de obra competitiva cuando se lo selecciona de acuerdo a sus competencias laborales; así como la búsqueda de empleo que se ha intensificado y por ultimo que los mismos están más dispuestos a capacitarse. Como siempre pero particularmente en este tema los invito a "EJERCER SUS DERECHOS PORQUE SU EJERCICIO NO CONSTITUYE MEROS PRIVILEGIOS"
DRA SILVINA COTIGNOLA, ABOGADA ESPECIALIZADA EN DISCAPACIDAD Y FAMILIA. smlcoti@ciudad.com.ar



