En los últimos años se consolidaron en distintos países latinoamericanos democracias con gobiernos de tinte progresista, que le dieron un perfil distinto a nuestros pueblos.
Durante el siglo XX, y muchas veces apoyados por Estados Unidos, los gobiernos militares, fueron la corriente que generó marginalidad y sub desarrollo en América Latina.
La represión, dictaduras y fuertes endeudamiento, fueron tópicos de los años ´70 y ´80, que transfirieron enormes recursos de nuestros pueblos a partir de las políticas del F.M.I, Banco Mundial y el Consenso de Washington.
Argentina sufrió en carne propia durante el conflicto de Malvinas en 1982, del aislamiento que le produjo Estados Unidos, que no solo no se mantuvo neutral, sino que abiertamente apoyó a Gran Bretaña; política y militarmente.
La última reunión de ministros realizada en Punta del Este marcó nuevamente la solidaridad de todos los pueblos hermanos latinoamericanos, ante el reclamo Argentino de soberanía en Malvinas, dándonos nuevamente la espalda Canadá y Estados Unidos.
Es evidente que como siempre, deberíamos mirar mas a nuestros países amigos sudamericanos que fueron solidarios durante el conflicto de Malvinas, y que lo siguen siendo hoy de forma incondicional.
Fortalecer el UNASUR, Mercosur, apoyar el crecimiento y desarrollo tecnológico, proteger nuestros recursos naturales, es fundamental para construir la Gran Patria Latinoamericana, que nada tiene que ver con los intereses históricos latinoamericanos.



