En los últimos tiempos conocí a Graciela Wencelblat, poetisa argentina. Leí algo de su trabajo y me gustó mucho. Elegí este poema para empezar el 2013:
Algo que hacer con la poesía
"Abrazar la poesía
crearle una vivienda
fuera de uno,
con espejos
un reloj que no dé las horas
para no abrir el silencio.
Hablarle con gestos infinitos
no hacerle reproches
practicarla con o sin estilo.
En una tarde cualquiera
llevarla a beber el viento.
Al alba mostrarle
la pulpa del mundo.
Entonces preguntarle
¿qué piensas?"
Y es su pregunta la que permitió desplegar mis ideas acerca de "año nuevo, vida nueva".
Una forma de organizar ciclos. Un modo de establecer postas. Llegar a un final es darnos la posibilidad de empezar otra cosa. Ahí está lo nuevo; en la creatividad. En el desarrollo del devenir. Animarnos a elegir. De todo lo que se nos presenta, tomar un camino. Podemos lanzarnos impetuosamente o podemos pensarlo bien antes de comenzar. Cada quien con su estilo. Lo más importante es poder encontrar un caminito, un algo que cuidar, a la manera de un recién nacido, al que hemos de criar, ocupándonos. Si es un hijo biológico, habremos de alimentarlo con comida material.
Si es una "creatura", el alimento será bajo la forma de trabajo, ideas, en suma, con nutrientes que nos conduzcan a un desarrollo.
Si nos interesa la ciencia, con ciencia, si nos interesa el arte, sin frío; pero en todo momento responsablemente.
Ser responsables no implica ser solemnes ni acartonados, sino tener la capacidad de comprensión de cuán autores somos de lo producimos.
Si lo que queremos es aparentar podremos seguir lamentándonos tan tranquilos y cargando a otros por nuestra suerte. Si realmente lo que deseamos es transformar la realidad, debemos trabajar todos los días un poquito, sin prisa, sin pausa, pero seguir adelante. En cuanto aparezcan los obstáculos, parar, pensar, atravesar las desazones y seguir adelante.
A lo mejor es solo un deseo. Pero sin deseo no hay movimiento y éste es un motor de vida. Sé que hay momentos en que quisiera dejarlo todo; llorar desconsoladamente por sentirme perdida y sin protección. Es un momento. Pasa. Sé que pasa. Entonces respiro profundamente, dejo que el aire recorra todos los recovecos. Que se abra paso y que abra pasos para continuar el recorrido, paso a paso, como en el poema de Graciela Wencelblat.
Para comentarios y sugerencias escribir a caraoceca@hotmail.com




