Nuestra ciudad, nacida en el Solar de Campana, en los bajos de la Cañada de la Cruz, empezó su vida a partir de una fuerte impronta industrial y comercial. El frigorífico desde 1855 marco su perfil y ese desarrollo hizo que en el año 1875 los hermanos Costa decidieran llevar a cabo un emprendimiento inmobiliario al amparo de un proceso evolutivo, sostenido básicamente por la actividad ganadera, la industria química, y el transporte de los producidos hacia el puerto de Buenos Aires por ferrocarril o por vía fluvial . Para ello y seguramente con mentalidad preclara, deciden contratar a quien pueda plasmar el espíritu de una ciudad planificada con un diseño innovador. Así acuden al ingeniero Chapeaurouge para realizar el trazado, loteo y consecuente creación del "Gran Puerto y Pueblo de Campana"..
Chapeaurouge, seguramente influenciado por las ideas de planificación física del Barón Haussman, Prefecto de París desde 1853, autor de la reforma urbanística de la Paris medieval, piensa una ciudad basada en diagonales amplías, donde se desdibuja la cuadrícula tradicional de la cuidad de Indias. Fiel al criterio de planificación en abstracto, donde la topografía se subordina a la traza, aparece sobre el suelo el experimento geométrico, de una trama implantada sobre un territorio quebrado que se superpone a las barrancas, la traza del antiguo camino real y el bajo que se recuerda como el "zanjón de la calle Coletta", a la vera del rio Paraná de las Palmas y entre humedales como el ¨potrero de las burras¨, o los bajos del Río Lujan. Como rezan todas sus reseñas históricas "a partir de su fundación, empiezan a surgir numerosas instituciones como el correo, la policía y la ciudad crece al ritmo de sus habitantes, en su mayoría inmigrantes".
Lo demás es historia conocida.
Con posterioridad a la crisis y el cambio de matriz productiva, desde 1954 en adelante, Campana ha ido creciendo en base a la localización de industrias, talleres y actividades portuarias. Ha sido el motor de un desarrollo regional ya que muchas de las industrias que vinieron y no pudieron en principio encontrar ubicación en su territorio, se alojaron en localidades vecinas, aprovechando el potencial de servicios desarrollado en la zona. El sector de servicios industriales, es el motor de una economía local fuerte, pero también es quien más rápidamente se resiente frente a cualquier panorama de crisis circunstancial. Su desarrollo ha ido mutando a partir de variaciones en las radicaciones productivas.
La industria mano de obra intensiva dio paso a industrias de alta tecnificación, y la ubicación al pie del camino del Mercosur le abrió paso a la actividad logística y portuaria. Muchos procesos convergentes en un territorio ubicado estratégicamente para la evolución económica del país, en el contexto del corredor industrial Buenos Aires- Rosario.
Con un sello indiscutido de inmigración cosmopolita, que deja huellas inglesas e italianas, mezcla que nos aporta neologismos autóctonos y hace que el Boat Club, resulte el Boclu o que aún se rememore a "La Dalmine" o "La Nativa" en alusión a dos de sus pilares industriales, con amores o con desamores, Campana es nuestra ciudad. Ese lugar donde hemos construido nuestras familias y donde hemos hecho nuestro aporte a la creación colectiva.
Por eso en este nuevo cumpleaños, no por repetido, deja de tener valor saludarla desde el mejor de nuestros afectos, porque más allá de las múltiples observaciones que se le impongan, como si fuéramos hijos adolescentes quejosos de nuestros padres, este es nuestro territorio, nuestro espacio físico temporal y nos vincula a ella nuestra historia personal y colectiva.
Y reformulando a Borges, valga la irreverente licencia, sea ya que nos una el amor o el espanto, cualquiera fuera nuestro sentimiento, no podemos dejar de quererla tanto.
¡Feliz cumpleaños Campana!
Arq. Jorge Bader / Matricula CAPBA 4015



