Desde el inicio de mis observaciones, vengo exponiendo sobre la planificación urbanística. Un plan es indudablemente la madre de todas las acciones sobre el territorio. Luego y siguiendo este plan están los proyectos urbanos, las intervenciones en el espacio público y por último los proyectos arquitectónicos públicos o privados vinculados al espíritu de ese plan. Esta es una somera y sintética expresión de una cadena de acciones que componen un plan de desarrollo territorial. Visto desde esta óptica que algunos teóricos académicos llaman "sistémica" debiéramos pensar que una intervención urbana aun derivada de una coyuntura, debiera estar enmarcada en un proyecto urbano global. Toda intervención urbana, "[…] se fundamenta en la definición de un proyecto, estableciendo claramente las características y condiciones del espacio público, la configuración del paisaje, la definición del espacio urbano y la localización precisa de las actividades", las cuestiones ambientales y su permanencia en el tiempo, haciendo una síntesis de las palabras del Arquitecto Xavier Cortes Rocha, que allá por fines del siglo pasado, era el Rector de la Universidad de Méjico, y posteriormente funcionario urbanístico en el DF.
Junto con Cortes, varios planificadores de la nueva escuela, plantean que la ciudad es una puja de intereses entre el hombre "Social" y el hombre "Individuo". Esto origina lo que se llama la teoría de la "Incertidumbre urbana". Los gobernantes deben liberarnos de esa incertidumbre estableciendo planes que nos incluyan y otorguen previsibilidad al concierto social.
Dicho esto como introductorio y fiel a mi punto de vista histórico, el plan esta antes que la obra.
Y por ello el tema que me ocupa y preocupa tiene que ver con la cuestión circulatoria y la dársena del Boulevard Dellepiane (ex Lavalle). Hemos asistido a la difusión del utópico diseño de una costanera inviable dentro de las reglamentaciones actuales, no consensuada con los actores urbanos, solo con el afán de generar expectativa basada en una preclara visión planificadora del futuro ribereño ¿Por qué no nos tomamos la misma licencia para informar sobre el proyecto de intervención urbana coyuntural que desarma parcialmente parterres históricos y cercena raíces de añosos arboles, solo para resolver un tema circulatorio de coyuntura?. Ya que estamos en la misma línea de pensamiento, podemos considerar que a escasos 50 metros de este lugar, se produce una crisis circulatoria quizás más importante, históricamente, con la parada de la empresa Chevallier Metropolitana. Si seguimos con la aplicación del "síndrome del hormigón", podemos directamente eliminar las veredas y hacer todo calle.
Los problemas circulatorios, desde la época del teórico planificador de la movilidad urbana Buchanan, hace ya 50 años, no se resuelven con el ensanche de la calzada. Se resuelven con un plan de acción integrado. Donde se controlan los estacionamientos indebidos en ambas manos, la simple limitación de los estacionamientos sobre avenidas, la planificación de un sistema circulatorio alternativo o el debate de un proyecto integral de intervención en los espacios verdes de las avenidas. Algo que demuestre que hay una cosmovisión más amplia que la simple acción sobre la coyuntura, que a la sazón si se me permite, considero que puede cambiar. Simplemente si los colectivos eligen rutas alternativas y cambian sus recorridos, o si la oportunidad de negocio cambia estas obras de coyuntura son simplemente un recuerdo de la imprevisión y la falta de un proyecto urbano. Para eso es un plan. Para dejar la visión escasa de la esquina, y pensar con una perspectiva más amplia decidiéndose a generar un espacio de pensamiento de la ciudad desde aquello enunciado en el inicio de esta reflexión como "visión sistémica". ¿En qué plan de circulaciones vehiculares urbanas se enmarca la dársena de Dellepiane? ¿Donde quedo la restricción de los 80 centímetros de retiro del arbolado y la infraestructura en relación al cordón de la vereda?. ¿Cómo habrá de impactar en la vida de los añosos arboles a los que les hemos cercenado sus raíces, hoy descubiertas, para hacerle los cordones de hormigón encima de sus pies arrancados de cuajo? ¿No implica un riesgo que los troncos de esos árboles estén proyectados sobre la calzada? No quiero subirme al tren de la discusión ambientalista, pero me pregunto si la Dirección de ambiente municipal tuvo alguna intervención y observo esta cuestión, en el análisis de la preservación y la seguridad tanto de las especies históricas como de los individuos que luego habremos de transitar o recorrer esa calle. Más hormigón para estacionar o para circular poco habrá de converger a la solución del funcionamiento urbano. Leyendo a Buchanan, el autor del concepto de "adaptación adicional" se descubre, que sin un plan de desarrollo circulatorio con estrategias múltiples las soluciones de ensanche o cirugías de hormigón solo sirven por un tiempo y rápidamente se desvalorizan.
En el centro de las ciudades históricas de España, donde estas intervenciones están prohibidas patrimonialmente, con cámaras de seguridad que multan instantáneamente el estacionamiento indebido, y alarmas que se encienden al acceder a sitios restringidos se resuelve el tema sin cirugías extremas. No hace falta ni siquiera disponer personal para atender las infracciones. Estas llegan automáticamente a todos los registros y en poco tiempo esta notificado el infractor, con lo cual han logrado controlar el transito y eliminar la incultura del estacionamiento irrestricto, en donde le conviene al hombre "Individuo" en beneficio del hombre"Social", tal como referí al principio.
Pido disculpas, si incurro en algún tecnicismo, porque no tengo otras palabras para expresarlo. Pero mi predica desde que comencé a expresar mis puntos de vista sobre la ciudad en la que nací, y en donde estuve desde siempre, van en el mismo sentido.
Conviene que las obras públicas surjan de un plan de acción global consensuado con la comunidad para que la comunidad misma las haga propias y el gobierno cuente con el beneplácito y la aprobación social. De otra forma solo tenemos intervenciones de corto plazo que más allá del placer efímero y circunstancial no dejan la impronta de una acción de estado y se transforman en un parche anecdótico.
Arq. Jorge Bader - Matricula CAPBA 4015



