La cita invariable cuando hacemos referencia a nuestros orígenes tiene que ver siempre con nuestro trazado urbano.
La historia urbanística siempre empieza con el asentamiento poblacional sobre el territorio y la ocupación del mismo con algún criterio utilitario.
En este nuevo aniversario de nuestra ciudad debiéramos dedicarle un recuerdo a don Carlos de Chapeaurouge. Muchas veces mencionado, pero quizás bien poco conocido.
La impronta de su gestión territorial es hoy la traza central de nuestra ciudad y aun hoy es en parte, el eje del crecimiento futuro esperado. Habitualmente cuando se habla de los orígenes de Campana se hacen múltiples referencias a la visión de los hermanos Costa, las cuestiones del ferrocarril, la industria o el puerto.
Quisiera hoy dedicarle un espacio a reflexionar sobre el perfil técnico y personal de quien en algún momento recorrió a caballo nuestras tierras originales para delimitar el futuro suelo urbanizable.
De familia inmigrante, Chapeaurouge nació el 18 de enero de 1846. Su padre del mismo nombre, era de origen Suizo, nacido en Ginebra y su madre de apellido Dragvil, era al parecer de origen francés. Carlos estudio en el Departamento Topográfico de Buenos Aires, y se recibió de Agrimensor en el año 1865, cuando tenía 19 años.
El Título obtenido correspondía a una capacitación técnica de una escuela que hoy se identificaría como una formación secundaria.
Muy joven para iniciarse en una tarea de alta conflictividad ya que los agrimensores, en esa época debían sortear muchas contingencias, y soportar muchas penurias físicas para recorrer los territorios, algunos de ellos poco explorados, viviendo en general en condiciones bastante precarias,. Agregado a esto también estaba la contraposición de los intereses en juego, privados y públicos sobre el suelo.
Su formación estaba orientada al trabajo de campo. Se recibe casi en coincidencia con la creación de los nuevos partidos en el centro de la provincia de Buenos Aires, y así es convocado para realizar la traza del pueblo de Tandil, y la delimitación de los campos aledaños. A partir de este trabajo que obra como antecedente de su capacidad técnica es que el Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Nicasio Oroño, lo convoca para trabajar en la traza de varios pueblos y colonias agrícolas de su provincia.
Quienes conozcan Rosario, saben que el Boulevard más emblemático de esa ciudad recuerda el apellido ilustre de aquel Gobernador Oroño, responsable del desarrollo urbano de la provincia.
De esa encomienda profesional Chapeaurouge realiza numerosos trabajos de campo relacionados con la Traza del ferrocarril Santa Fe a Sunchales, y varias colonias agrícolas.
En Santa fe transcurre una etapa pintoresca de la historia personal del Agrimensor.
Un artículo publicado hace unos años, el 19 de mayo de 2008, en el diario el Litoral de Santa Fe, en referencia a los orígenes de Santo Tome, lo relata con precisión: "el gobernador Nicasio Oroño, en ese momento al frente de la provincia de Santa Fe, se decidió a contratar los servicios de Chapeaurouge para realizar el plano catastral de las colonias establecidas en la provincia.
Fue entonces que, ya radicado en nuestra zona, resultó electo diputado por el departamento San Jerónimo, pero no pudo ejercer el mandato debido a que fue declarada nula su elección por considerárselo "súbdito francés" (su apellido original era de Chapeaurrouge), pintoresco decreto con el que se "escondía" el verdadero motivo de lo resuelto y que era su actuación política en favor de Oroño, para lo cual Chapeaurouge hasta había fundado el periódico El Fénix.
No obstante aquellas dificultades, en 1871 Chapeaurouge fue designado como agrimensor del Departamento Topográfico de la provincia -siendo Simón de Iriondo el gobernador-, función que cumplía cuando delineó la traza de Santo Tomé.
Atento a ello, el 12 de setiembre de 1872 fue elegido miembro de la comisión fundadora del pueblo de Santo Tomé, cargo que no llegó a cumplir en forma oficial por impedírselo sus ocupaciones en el proyecto del ferrocarril a las colonias (lo reemplazó Baltasar Pelegrín), tal cual lo narra y lo recuerda el historiador Andrés Roverano en su obra "Santo Tomé, el paso histórico de Santa Fe de la Vera Cruz".
Al poco tiempo se radicó de manera definitiva en Buenos Aires, provincia en la que siguió concretando trabajos de real fuste, como las delineaciones de Mar del Plata, Arrecifes y Campana, hechos que en 1889 lo llevaron a publicar el plano catastra de la República Argentina.
En 1916 presidió el Primer Congreso Nacional de Ingeniería, después de dirigir la construcción de las líneas de los tranvías Lacroze en Capital Federal".
En medio de este periplo Santafesino se caso con Agustina Coll, con quien tuvo 4 hijos. Y también se dio el tiempo para estudiar Ingeniería, carrera que completo por el año 1885.
Peralta Ramos fundador de Mar del Plata, lo designo como Ingeniero geógrafo y Agrimensor para iniciar sus labores de mensura y trazado de aquella ciudad, y existe un plano fechado en 1878, correspondiente a la traza de la ciudad de Balcarce. Así que don Carlos andaba a caballo pero al parecer bastante raudo y veloz porque gran parte de las trazas de las provincias de Santa fe y Buenos Aires le deben su origen.
En 1896 publico el primer Atlas Catastral de la Republica Argentina, y también escribió un manual del Agrimensor, que permite presumir su actividad docente. Ya por el 1900 se traslado a Mendoza y trazo a la orilla del rio Atuel la Colonia Alvear.
Una vida de pionero creando trazas y pueblos por la Argentina. No recuerdo ningún otro de sus proyectos que tuviera las diagonales similares al nuestro.
Quizás en este caso particular hubo una circunstancial influencia del modernismo urbanístico francés pero al parecer duro poco en su imaginario personal.
Lamentablemente no pude encontrar crónicas ni memorias técnicas del porqué de su decisión. De hecho los agrimensores eran técnicos formados en la concepción ortogonal de las manzanas cuadriculadas y la profesión de Planificador Urbano es mucho más moderna, digamos que recién empieza a debatirse la cuestión participativa, morfológica, y funcional, con los Congresos Internacionales de Arquitectura moderna (CIAM) por el año 1928. Pero recién en 1933, el manifiesto conocido como la Carta de Atenas, surgido de uno de estos Congresos, unifica el concepto de Arquitectura con el de Urbanismo como un todo en la creación de la ciudad.
Hasta ese momento el hacedor de la ciudad era el que la trazaba, y no el que la pensaba como un hecho vivencial. Así fue la circunstancia de don Carlos de Chapeaurouge.
Falleció en el 1922 a la edad de 76 años, y es el responsable de la forma original de nuestra ciudad, que en su casco céntrico se ha mantenido fiel a aquel proyecto.
Vale recordarlo en este aniversario de nuestra historia urbana.
Arq. Jorge Bader - Matricula CAPBA 4015



