En un artículo publicado ayer por Francisco Martirena Auber, en BAE Negocios, se plantea algo central para el desarrollo de la construcción en los próximos meses. Claramente el Gobierno Nacional busca que la obra pública no sea el único motor del sector.
"En lo que representa el tercer acuerdo sectorial que presentará el Gobierno, el próximo lunes se oficializará el plan "100.000 Viviendas + Trabajo", con el cual se buscará que la cadena de la construcción ahora empiece a dinamizar la obra privada… El Poder Ejecutivo impulsará una Ley de Promoción del Sector de la Construcción para reducir la carga impositiva, bajar el precio de las viviendas y alentar el desarrollo de las pymes, incluyendo a las medianas empresas constructoras en los beneficios del Programa de Recuperación Productiva, Ley 27.264." Este anuncio mas el escenario de los créditos hipotecarios, nos está dando la pauta que se interpreta claramente que el efecto dinamizador de la economía domestica pasa por la reactivación de la construcción, una industria que rápidamente genera movimiento económico local y crecimiento del consumo.
Ahora bien, no quiero aparecer como visionario, pero hace exactamente un año hice esta reflexión en este diario y en este mismo espacio, y debo considerar que hoy la realidad de este cambio nos toma sin haber avanzado en este tema. Escribí en aquel artículo sobre la dinamización de la construcción y el fomento local al sector privado, en clara conciencia que las políticas macro del estado nacional no se ven reflejadas en las comunidades si los sectores públicos locales no se ponen a la altura de las circunstancias. Exactamente el 24 de julio de 2016 en estas columnas en un artículo titulado "Dinamizar el sector de la construcción privada" dije, "Estamos frente a una disyuntiva. La situación de la inversión privada está en retracción y la construcción sufre una crisis profunda. En este contexto real estamos en una recesión de la inversión en construcción y los activos urbanos no crecen al ritmo deseable. El esperado segundo semestre, es por el momento una expresión esperanzada de reactivación más que una realidad objetiva en el sector de construcción privada. En un contexto inflacionario, si existe alguna voluntad de construir, es necesario obrar con celeridad. La pregunta que me planteo es, si están nuestras organizaciones administrativas públicas adecuadas a esta emergencia y obran con celeridad para apoyar al sector? Colaboran con la rapidez necesaria para la aprobación de trámites y permiten con eso que los capitales se vuelquen rápidamente al sector más dinámico de la economía? Están nuestros códigos adaptados a posibilitar el desarrollo de superficies construidas? O establecen una serie de limitaciones que son más conceptuales y teóricas, que reales en términos de beneficio a la calidad de vida de los habitantes urbanos?."
En este momento, y con otro escenario más alentador, querría profundizar esta reflexión. Es imprescindible y urgente leer el contexto. En marzo ya lo preanunciaba el periódico el Economista, en la lectura de los indicadores de crecimiento. "la estabilidad cambiaria y el resurgimiento del crédito hipotecario, indican que la recuperación ya no solo se da en la obra pública sino también en la obra privada. En este punto, hay que considerar que por el perfil de eslabonamientos de la cadena la reactivación del sector construcción, esta es una bisagra para impulsar la producción industrial en muchos sectores, y también en el empleo y el consumo". (La economía privada se mueve, El Economista abril de 2017.)
No hacen falta más datos para entender que es imprescindible una modificación urgente del esquema de planificación física urbana, un mecanismo de premios más dinámicos a los aspectos que realmente mejoran la cuestión territorial urbanística, como el englobamiento parcelario, la inclusión y promoción de las variables ambientales, como la eficiencia energética en los edificios o la definición de alturas admisibles reales y no utópicas o subjetivas guiadas por el capricho restrictivo mas que por la definición de perfiles urbanos aceptables, la modificación de variables absurdas como la obligación de cocheras en extremo para privilegiar el espacio guarda coche sobre la función habitacional o comercial y por último la modificación de los sistemas de aprobación y fiscalización administrativa de obras privadas que a la luz de los hechos tiene casi la misma mecánica operativa que hace 30 años atrás.
Por favor, leamos rápidamente la realidad y obremos en consecuencia. Tenemos un escenario que viene favorable, y pensemos que la dinamización del sector de inversión en construcción es el factor movilizador de las micro economías locales. En nuestra ciudad donde esta mas que manifiesto el espíritu conservador de la inversión en ladrillos históricamente heredado de la cultura terrateniente de nuestros abuelos inmigrantes italianos, existen múltiples actores individuales que saben que la inversión edilicia es una defensa frente a los avatares económicos. Pongámonos del lado positivo de esta sinergia para que el sector público dinamice el sector privado. El último relevamiento del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC) "señala que según datos de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP) el consumo de cemento en marzo aumentó 16% comparado con el mismo mes del año anterior, registrando así "la mayor tasa de expansión desde junio de 2015", y el nivel histórico más elevado para un mes de marzo, superando por primera vez el millón de toneladas. Otro tanto ocurrió con la evolución de despachos de hierro redondo para hormigón (+13,3%).Además, los datos de consumo de cemento del primer trimestre de 2017 dieron un salto del 6,1% interanual, cambiando así la tendencia después de tres trimestres consecutivos de contracción. En esta misma línea el IERIC da cuenta de la mejora en el Índice Construya (despacho de insumos para obras privadas) que en marzo registró un alza del 11,2%, interrumpiendo trece meses consecutivos de caída."
Con estos escenarios se hace perentorio modificar el sistema de gestión administrativa de planos y fiscalización de obras, modificar aspectos de los Códigos actuales tanto de Planeamiento como de Construcción, en el reconocimiento de nuevas tecnologías, temas ambientales y energéticos, para mejorar el escenario de la generación de activos urbanos sin perder de vista el plan global de desarrollo futuro de la ciudad. Tenemos terrenos vacantes con proyectos en espera, mano de obra calificada y sub ocupada, desarrolladores e inversores expectantes, y créditos hipotecarios presentes, lo que no tenemos es tiempo para perder en la toma de decisiones urgentes para ponernos a tono con la realidad. Un verdadero desafío presente para la gestión municipal.
Arq. Jorge Bader - Matricula CAPBA 4015



