En épocas Romanas una ciudad, una polis, una civitas, o como se decidiera llamarla se definía principalmente por una serie de monumentos, tanto administrativos como de recreo o reunión, o de utilidad elemental. "Si no existen estos, no existe ciudad" dice claramente el analista Javier Arce, en su análisis de las ciudades en la historia.
Más adelante, en el mismo Imperio, y en la época de Diocleciano, famoso por su vocación fundacional de ciudades, existen además otros componentes esenciales para definir una ciudad, por ejemplo se agrega la cuestión del estatus jurídico como dato central para la existencia de la misma. Algunos autores (como el caso de Pausanias, un autor de varios documentos históricos sobre las ciudades romanas), analistas del urbanismo de aquellas épocas declaraban que, aún "si los monumentos y servicios no existen, una localidad, una zona, una región, puede ser definida ciudad, por el simple acto enunciativo del Emperador, aunque le falten todos los otros atributos".
Esto muestra claramente como los romanos tenían una vocación firme de ocupar espacios conquistados y con la simple afirmación de la voluntad de ocupación alcanzaba para dar el impulso fundacional sobre un territorio. Más adelante en la historia del urbanismo, las ciudades tuvieron orígenes vinculados a la defensa, como en el caso de las ciudades feudales, o al comercio como el caso de las ciudades ubicadas en las rutas mercantiles más significativas. Poco había de planificación objetiva más que el imperio de la necesidad de dar cobijo, seguridad y satisfacción a las funciones habitacionales y productivas de la sociedad.
Recién en los últimos dos siglos de nuestra evolución, se empezó a dar importancia a la cuestión urbana como una ciencia que permite dar una lógica de organización a los espacios físicos de una ciudad. Como ciencia reciente, el urbanismo ha representado un avance significativo en el estudio de las cuestiones de economía urbana, plusvalía territorial y desarrollo sustentable analizando las componentes múltiples de las variadas tipologías de ciudades en nuestros tiempos actuales. Campana comenzó como una pequeña factoría dentro de un área originalmente permisionaria de vaquerías, que fue creciendo al ritmo de su actividad comercial y productiva, donde saladeros, frigoríficos, producciones de destilados, explotaciones agropecuarias, y logística para el transporte de esos productos marcaron un perfil. No son tampoco, muchas las ciudades que comienzan su vida institucional como una sociedad anónima, origen fiel a la impronta comercial de sus inicios. La planificación de su casco céntrico permite suponer un espíritu extranjero atipico, con un modelo de ocupación territorial totalmente distinto a la ciudad de Indias, organizada en un simple damero ortogonal. Pero aun así el modelo de ocupación quedaba subordinado a los ejes centrales de la actividad productiva.
Cuando alguien piensa una ciudad hoy, pone sobre la mesa múltiples herramientas de análisis territorial, en la intención de lograr eficiencia en el diseño, economía en la infraestructura, dinámica para los movimientos, seguridad habitacional, racionalidad productiva y calidad en los espacios públicos, entre otras cuestiones. En tiempos actuales, hubo muchos planteos que llegaron a conocerse como la "Planificación de la utopía urbana" basados en hipótesis variadas de ciudades subterráneas, como el caso de la propuesta japonesa de "Atomlandia" posterior a la guerra, o las ciudades suspendidas , o sobre elevadas, y con microclimas artificiales, como el caso de Seward en Alaska, pensada a partir del hallazgo de petróleo en la bahía de Prudhoe, donde el clima ártico, agreste y frio hacían prácticamente inviable instalarse. No se trata acá de hacer un manifiesto en favor de las utopías, que no dejan de ser solo eso y en la mayoría de los casos nunca salen mas allá, de un tablero de dibujo, sino de analizar que en la planificación no todo es pensamiento lineal sino que también es viable el pensamiento lateral basado en la imaginación creativa.
Tanto esta visión, como aquellos ejes enunciados anteriormente, debieran ser un marco de referencia para la revisión de la ciudad y su realidad hoy. En un momento de elecciones como nos toca en este día y en los próximos meses, quiero aportar esta reflexión para que los políticos que tienen, y que tengan la responsabilidad de decidir sobre nuestros destinos urbanos, pongan en su agenda estas cuestiones elementales de análisis territorial para que nuestra ciudad evolucione con cierta lógica de desarrollo pensado.
Arq. Jorge Bader - Matricula CAPBA 4015



