En las ciudades medievales, la evolución fue planteando problemas de adecuación de las viejas estructuras a los modernos requerimientos de infraestructura, servicios y medios de transporte. Fuera de las murallas la nueva ciudad se desarrolló con otros criterios y según una planificación que incorporaba los nuevos criterios de desarrollo urbano.
La ciudad extramuros, era en realidad una creación colectiva basada en criterios racionales de desarrollo urbanístico. Sin embargo en muchas de esas ciudades, el esfuerzo integrador permite percibir a la ciudad como un todo, a pesar de sus diferentes momentos históricos.
En alguna medida nuestra ciudad vivió una situación distinta, donde la ciudad intramuros resultó de un desarrollo planificado en su origen como resultado de un proyecto urbano de tablero y la ciudad extramuros fue en principio el resultado de un proceso de ocupación del territorio con criterio extensivo y especulativo. En esa extensión extra urbana la inversión siempre se ha ido postergando y respondiendo más a estímulos electorales de coyuntura que a criterios estructurales de inversión razonable.
Nos guste o no hay varias ciudades en nuestro propio partido. Basta con recorrer las diferentes realidades de nuestro territorio. Acá nomas a diez minutos del centro de la nueva avenida Rocca en barrios consolidados como La Josefa por poner un ejemplo se ponen en evidencia los problemas de saneamiento históricamente relegados como las zanjas donde discurren líquidos estancados y fuentes de riesgos biológicos. Viene el verano y con él, el calor y los mosquitos y con ello el riesgo permanente del dengue. Y allí aparecen las campañas para que en nuestras casas nos preocupemos por los cacharros, en tanto a escasos minutos de distancia, canales de aguas estancadas son fuentes inagotables de riesgos. Estamos rodeados de kilómetros de zanjas y tantos otros kilómetros de barrios sin obras de infraestructura sanitaria.
Cuando empezó este gobierno provincial, la gobernadora declamó en distintos medios con una precisión estadística sobre las carencias estructurales en el tema de saneamiento. Hizo casi un rezo laico de los déficits de cloacas e infraestructura básica. Hoy estamos con el mismo déficit y hemos cambiado la política del entoscado de otrora por el rap de ahora, y de lo sanitario bien, gracias. Los políticos modernos han logrado invertir la lógica de los manuales de obra urbana. La secuencia, cloacas, pluviales, pavimento se invierte por pavimento y después veremos, con lo cual lo superficial vence a lo estructural, y naturalmente esta obra se deteriora con el tiempo ya que la falta de cordón cuneta y la carencia de obras de infraestructura básica atentan contra esa misma obra de superficie. Y ese círculo insidioso solo termina en el mismo punto de inicio. Un pavimento o un mejorado, por más que su calidad fuere deficitaria o coyuntural, es algo que se ve y se vive en forma casi inmediata aun cuando su persistencia fuese efímera. ¿Sobre cuantos reiterados entoscados históricos se asienta el rap superficial del ahora? ¿Y sobre cuantas promesas de saneamiento incumplidas se cimentan resultados electorales, que reavivan la expectativa de un futuro planificado? No quiero alimentar una visión nihilista del futuro, pero no puedo dejar de ser objetivo en mi análisis de la falta de planificación objetiva y el abordaje de los verdaderos problemas del desarrollo urbano.
La estética urbana es importante en cuanto a la generación de imagen y representatividad del hábitat pero la obra de infraestructura es fundamental en cuanto a la calidad de vida urbana. En la columna del debe, sigue en rojo el pasivo de las obras de saneamiento. Sigo esperando por aquel decisor que establezca las prioridades en la sanidad urbana por sobre las cosméticas superficiales. Al parecer, fuera de los muros, en nuestra ciudad, la realidad confirma que otra es la historia.
Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015



