Jan Gehl y el concepto de complementariedad urbana.
Según Naciones Unidas para el 2050, más del 70% de la población mundial va a residir en conglomerados urbanos. Esta realidad del mundo actual y futuro, obliga a políticos y habitantes, a observar las ciudades desde otro punto de vista. En paralelo, vemos que la gran renovación urbana de los años 50 llevada a cabo por el modernismo, que echó las bases de nuestra visión actual, imaginó una suerte de urbanismo universal que no responde a las necesidades y dificultades de hoy.
El urbanista Jan gehl, que estuvo en Buenos Aires el año pasado haciendo un Seminario sobre el Urbanismo Moderno y la Dimensión Humana del Planeamiento, dejó bien en claro que la construcción del concepto de "lo urbano? puede ser originado por una decisión política, y sobrevivir y desarrollarse a través de las reglamentaciones y de la ley.
El urbanismo, en sí mismo, también nace de la tentación de elegir teorías y reglas fijas, estáticas. La cuestión de la sectorización urbana y los espacios mono funcionales fueron duramente criticados por Gehl. Aun hoy la sociedad y por ende los decisores políticos tienden a considerar la ciudad como una suma de compartimentos estancos y siguen aferrados al viejo concepto de segmentación, tal como fue la delimitación preliminar de áreas de nuestro primer intento de planificación territorial. Incluso, mi participación concreta en el primer Código de Planeamiento, allá por el año 1984, tuvo la misma impronta de sectorización donde se seguía pensando en la articulación de espacios mono funcionales con vías de comunicación, pero con una real dispersión de funciones diversas.
Gehl trae el pensamiento moderno de la complementariedad, la aplicación de controles ambientales y la posibilidad de pensar en la convivencia armónica de funciones dispares aplicando filtros urbanos de estrategias múltiples, desde barreras naturales hasta soluciones tecnológicas. Aun hoy nuestros decisores piensan en la industria segregada, la actividad central definida, los servicios concentrados, la separación por funciones diversas, y cuesta mucho interpretar esta visión de interacción creativa y co-funcionalidades urbanas. Por eso quizás tenemos esta conflictividad permanente cuando queremos hacer alguna intervención sobre el territorio.
En el caso más emblemático de este año, la propuesta de acción sobre el Tajiber, tema sobre el cual creo haber escrito extensamente, nos sucede exactamente esto, tanto a desarrolladores, decisores, u opositores desde cualquier ángulo, sea éste ambiental o político el pensamiento es divergente, y nadie se sienta a pensar con la lógica de Jan Gehl, sobre la complementariedad de usos potenciales que satisfagan razonablemente la multiplicidad de necesidades territoriales, ambientales, preservacionistas y productivas que se pueden dar sobre ese predio, pensando en las herramientas que el urbanismo moderno provee.
¿Mezquindad, incapacidad, oportunismo o ignorancia? No me cabe a mí sacar conclusiones. Me limito a observar y proponer una línea de pensamiento alternativo. Tanto de un lado como del otro del mostrador todas las fuerzas en pugna por la aceptación o la negación del proyecto no encuentran el denominador común de una acción sobre el territorio que brinda una posibilidad única en esta sociedad, de por primera vez, pensar en conjunto sobre un proyecto creativo que establezca pautas de acción consensuadas, y genera satisfacción territorial social a todos, o por lo menos a la mayoría de los actores sociales. En lugar de establecer un campo de batalla forzando la interpretación fallida de las reglamentaciones y los procesos, aplicando la fuerza de la mayoría per se, resultaría más conducente elaborar una mesa de debate territorial sobre el recuerdo del famoso plan estratégico que estableció al menos denominadores comunes entre todos los actores sociales.
No se trata de seguir alimentando el "unos contra otros" como si esto fuera un match donde inevitablemente unos ganan y otros pierden, sino de pensar en "todos con todos" para generar una propuesta de "ganar- ganar", donde los beneficiarios finalmente somos todos los que vivimos en esta ciudad. En fin, este es el último artículo del año y quise terminar con un argumento propositivo, pensando en un futuro mejor, más proactivo, con estrategias participativas y objetivos comunes. Al menos vale como expresión de deseo para este nuevo año que se viene. ¡Feliz año nuevo!
Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015



