Y sin embargo te quiero….El tema de nuestra pertenencia al AMBA ha generado algún ruido esta semana.
Me gustaría ahondar en la cuestión desde un ángulo más específico. La pertenencia a una conurbación se mide por indicadores concretos, técnicos y complejos. Por eso hago base en uno de los indicadores perceptuales más comunes que es precisamente la continuidad urbana. La cuestión es que al recorrer una avenida no se pierde el perfil construido nunca, o se discontinúa relativamente. Ese parámetro primario es muy fácil de entender y no precisa de mucha explicación.
Si se sale de Buenos Aires hacia Campana por la avenida del Libertador y se continúa en provincia, se vivencia una sucesión del perfil urbano.
Si se viene por autopista estamos flanqueados por construcciones hasta prácticamente salir de Escobar. Cuando salimos de Escobar tenemos el bajo del Río Luján y allí el perfil urbano cambia a perfil rural.
Punto y aparte. Ese es el primer corte indicando el fin de una conurbación. Después vienen los otros indicadores técnicos: producción, interrelación laboral, perfiles sociales comunes, densidad poblacional, y cuestiones jurídico administrativas y políticas.
No quiero hacer un manual de planeamiento, simplemente quiero conceptualizar el tema, para que se interprete que no hay ninguna lógica técnica que avale la pertenencia territorial a una zona de influencia directa de la conurbación central. Pero a quien le interese ahondar, el estudio más completo sobre el tema fue publicado por los investigadores Lanfranchi, Garay, Baer, Bidart, en junio de 2017, con el título "Revisión de los lineamientos estratégicos para la región metropolitana", donde claramente se muestran los indicadores de matriz productiva, de crecimiento urbano y de situación ambiental. En ese estudio somos identificados como parte de la Región Metropolitana y no del Área metropolitana.
No hay ninguna lógica en la incorporación del territorio Campana-Zárate en el AMBA, y si alguna vez se incorporó, por alguna razón ajena a la cuestión técnica es por otra cuestión, quizás de índole económica, tal como especulé en mi anterior artículo. Esta presunción se funda en otra cuestión que expongo a continuación.
La Ley Provincial 13473, del año 2006, que mencioné en el artículo de la semana pasada, dice claramente, que el objeto de definir la conurbación apunta a proceder al "otorgamiento de programas y/o planes de organismos internacionales, y/o nacionales, y/o interprovinciales, y/o, provinciales, y/o intermunicipales, sean estos de carácter social, de salud, de producción, de fomento de la actividad cooperativa, empleo, educativos, de saneamiento ambiental, seguridad, vivienda, regularización dominial, infraestructura social urbana e interurbana, redes viales, hidráulicas y energéticas para el desarrollo regional, en el ámbito provincial, se entenderá que integran el área territorial del conurbano bonaerense", y define esos municipios, en una lista ordenada por zonas, donde se nominan 33 municipios y nosotros no estamos.
Queda claro que el objetivo de definir una conurbación identificada como AMBA es un objetivo administrativo económico, que permite compartir programas y recursos. Dicho y perfectamente expreso en el enunciado de la ley.
Ahora hago una reseña según los extractos de varios medios de información de aquella época, desde el diario La Nación, Página 12, e Infobae y portales varios, entre ellos "Chequeado", que ahondaron mucho en la noticia en varias oportunidades.
En síntesis, la información era más o menos así, "el Fondo del Conurbano Bonaerense fue creado por el ex presidente Carlos Menem a instancias y en respuesta a una solicitud de quien fue su vicepresidente, Eduardo Duhalde. A través de la Ley 24.073 sancionada en 1992 cuando Duhalde ya era gobernador bonaerense, se estableció que el 10% de lo recaudado anualmente por el impuesto a las Ganancias sería destinado a financiar obras de carácter social en la Provincia de Buenos Aires. Este dinero constituía el fondo del conurbano. En los primeros cuatro años este dinero fue girado a la Provincia sin tope alguno, pero, a fines de 1995, se puso un "techo" de $650 millones anuales. Además, se estableció que, si se llegara a recaudar más de ese monto, el excedente sería distribuido entre el resto de las provincias".
La historia del fondo del conurbano merece un capítulo aparte ya que su actualización y la puja distributiva fue un debate que ocupo los titulares durante mucho tiempo. Solo lo incorporo para con esto destacar por qué resultó según mi visión, importante pertenecer al sector territorial que se reparte una porción importante de un presupuesto con afectación específica, que por otro lado y sin lugar a dudas es un sector problemático con altas conflictividades sociales y necesidades de infraestructura extremas en algunos casos.
Ahora bien, la incorporación de zonas aledañas a la conurbación, a la región metropolitana es otra cuestión, ya que las regiones no necesariamente comprenden la continuidad construida, sino que privilegian otros indicadores donde sí importa, lo subsidiario y lo complementario. Por eso cuando se habla de Mercosur por ejemplo, se habla de países de la región. Ahí sí somos parte de la historia ya que la región nos comprende hoy más que nunca por la interrelación portuaria y logística tal como lo ratifica el estudio de Lanfranchi mencionado más arriba.
Cuando se estableció la zona de exclusión para el transporte de grandes cargas, Campana quedó signada como la zona de transferencia de cargas para la provisión en camiones de menor porte que ingresan a la Capital. Y esto es un dato central en nuestro destino logístico. Lo cierto es que, según estos antecedentes, Campana no estaría técnicamente comprendida en el Área metropolitana, arbitrariedad que obviamente se habrá de permitir por las cuestiones políticas o económicas que exceden cualquier análisis técnico y que son ajenas a cualquier estudio o fundamentación, ya que la política es como se suele decir el "Arte de lo posible" o mejor dicho hacer lo que conviene según la circunstancia.
Y al parecer, no sé cuándo, pero en algún momento debe haber convenido ser parte y allí fuimos. Las especulaciones actuales respecto de si conviene o no conviene, o si se supone que a tal o cual le conviene que salgamos de esta clasificación caprichosa por otra tanto o más caprichosa interpretación de ququé forma retomamos la actividad productiva en desmedro de la salud de la población y etcéteras son especulaciones, que tendrán su fundamento en otras cuestiones cuyo valor no descarto, pero que no tienen que ver con el análisis puramente técnico desde la óptica del urbanismo, que es siempre el objeto de estos artículos.
Desde ese punto de vista, que he fundado, y que cualquier planificador urbano con los planos, la información geodésica, los indicadores de gestión y producción, y la cosmovisión global del territorio habría de inferir, Campana y Zarate NO están en el Área metropolitana, y SÏ en la Región accesoria influenciada y relacionada económicamente.
La discusión sanitaria según mi visión corre por otro carril y depende de otras cuestiones a considerar con prescindencia de la pertenencia o no a un área determinada.
En fin como se decía antaño los datos objetivos indican una situación y lo demás es "cartón pintado".
Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015



