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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 19/jul/2020 de La Auténtica Defensa.

Los tres condicionantes
Por Arq. Jorge Bader




Jorge Bader

Cuando se emprende un proyecto habitualmente lo primordial es el conocimiento del lugar de emplazamiento y sus condicionantes.

Imagino al Ingeniero Chapeaurouge, observando las declinaciones del terreno local y las barrancas, como primer condicionante del proyecto, la ubicación de los emplazamientos productivos, las expectativas de la llegada del ferrocarril y su ubicación estratégica, y el puerto como eje de la actividad exportadora local. Producción, puerto y geografía son los tres condicionantes más fuertes de la ecuación que se debía resolver.

Las ciudades griegas se emplazaban en terrenos necesariamente planos, en valles entre montañas que pudieran respetar una organización geométrica ortogonal. La famosa ciudad Hipodámica, derivada del concepto gestado por Hipódamo de Mileto, se basaba en la intersección de dos ejes coordenados que generaban un punto central fuerte. Este concepto se fue extrapolando al mundo antiguo, trasladándose entre las culturas, ya dando origen a las ciudades cuadradas o al menos con pretensión de cuadratura. El manual de las nuevas fundaciones territoriales contemplaba la ortogonalidad como base del diseño urbano.

Las ciudades coloniales se pensaban con esa lógica. Ciudades reticulares con un par de calles intersectadas en una plaza que oficiaba de centro social representativo, donde se concentraban los efectores de los poderes, gobierno, religión, Educación.

Por supuesto que con el paso de los años en Europa la concepción urbanística no tuvo esa derivación lineal, y las ciudades se fueron estructurando en función a objetivos de defensa o por cuestiones estratégicas con órdenes o desórdenes variados. La ciencia urbanística en abstracto planteada por los Hipodámicos, sólo era practicable en situación de tabla rasa, es decir donde las condiciones territoriales lo permitían y donde la cuestión era la fundación desde cero. Indudablemente la colonización americana dio lugar a la reformulación de este modelo de ocupación territorial. Planicies y un mundo nuevo, daban lugar a la estructuración del modelo de desarrollo cuadrangular histórico, que por otro lado permitía el crecimiento con una estructura absolutamente previsible. Lo cierto es que las ciudades americanas respondieron a este tipo de organización. Básicamente porque el poder religioso y el poder de los colonizadores venían formados en esa concepción y la transculturación del modelo permitió un desarrollo de la ciudad cuadrangular, con la plaza representativa. Lo que algunos autores llamaron la ciudad de Indias, en clara alusión al supuesto territorio de indias que se creía representábamos para la cultura de la época.

Las ciudades medievales se desarrollaron con una estructura tortuosa y abigarrada, encerradas en muros defensivos. La caída de esos muros y el desarrollo extramuros siguió con una estructuración similar, y con el paso del tiempo fue necesario una reestructuración en función de los movimientos masivos y los nuevos medios de transporte. Esto dio origen a una nueva visión urbana, y las reformas como la apertura de avenidas y la creación de puntos focales de referencia. Las diagonales como alternativa de recorrido más rápido y directo son creaciones intelectuales de una necesidad de ciudades agobiadas por la concepción medieval. No era nuestro caso y a la formación académica de la época del Ingeniero Chapeaurouge, copiaba la idea de ese nuevo urbanismo utilitario que hacía agradable a la vista una nueva geometría del papel, pero poco interpretaba de las realidades del suelo y sus accidentes. Por eso parece lógico que nuestro original delineador urbano, hubiera pensado en un plano casi masónico, basado en cruces intersectadas, que poco se relacionaban con las barrancas y los declives, o los bajos de desagües naturales.

Sin embargo, hay una fuerte contradicción en la estructuración original del plano de la ciudad fuera de sus delimitaciones céntricas, y en los sectores de quintas externas o en los bajos aún no ocupados por industrias aparecen los clásicos dameros de distintas escalas de magnitud según la expectativa comercial de fragmentación del suelo.

Los hermanos Costa son a la luz de los hechos y en la visión moderna los primeros desarrolladores urbanos, que, con la propiedad de la tierra, deciden un negocio inmobiliario con la organización urbanística de la habitación, la representatividad y la producción. Lo que hoy se llamaría una operación urbanística integral. Por más que pasemos horas discutiendo sobre la hipotética situación diferencial que hubiera representado otro destino en este suelo, la verdad que nacimos con un camino marcado. La producción, la industria y el avasallamiento del suelo natural sin respeto objetivo por sus condicionantes.

En la perspectiva histórica debemos comprender que nada se analizaba sobre quiebres en el suelo, bajos de desagües naturales, humedales de re captación de napas o respeto por recursos naturales. En el plano adjunto a esta nota se ve como la estructura de diagonales pretendía terminar en dos plazas distantes al sur, y luego la estructura de quintas seguía la tradicional escuadría ortogonal. Hipótesis del Campana que no fue, pero que tenía ya un destino.


Plano de Campana 1889


Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015


 
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