Así como en la industria la planificación es la herramienta que permite organizar los procesos y la producción para hacerla más eficiente, para un desarrollo urbano es necesario generar una confluencia de objetivos entre la industria y la ciudad.
Esta semana se produjo el cambio de autoridades de la Unión Industrial de Campana, una entidad que hace años nuclea a las pequeñas y medianas industrias locales y que coordina acciones para que sus asociados convengan a ese proceso de eficiencia productiva en una ciudad donde el mayor potencial está precisamente en la industria.
Nuestro territorio nació como industrial y ese ha sido su destino histórico. Ese desarrollo industrial de Campana se fue dando con una cierta impronta espontánea, en función de su ubicación estratégica y en concordancia con circunstancias históricas, por el desarrollo del ferrocarril, la cercanía del río, o la vocación empresaria de sus fundadores. Sobre este tema hemos abundado desde la historia misma de nuestros orígenes.
Hoy el destino es otro. Campana tiene una escala diversa en lo industrial y portuario. Desde la mega industria internacional hasta los pequeños talleres de mantenimiento local todo el eslabonamiento productivo tiene su presencia en nuestra ciudad. Un desafío importante para los decisores en todos los niveles es la coordinación de todas esas escalas en intereses comunes y confluencia de estrategias, si se pretende tener un programa de acción conducente que logre hacer eficiente esa planificación global de la actividad.
La participación de nuestra ciudad en el producto bruto industrial de la Provincia es de un rango central, y desde hace años. La actividad económica local fue mutando desde las industrias originales hacia la logística, los servicios el transporte y nuevos enclaves económicos diversos. En ese proceso hemos crecido en presencia en el corredor productivo de la provincia. El gran desafío de los cuerpos colegiados es entender que, en esa mutación permanente, y en ese desarrollo potencial la planificación de la ciudad en función de los intereses comunes es central. Por eso creo que en esta oportunidad así como se ha generado en la reforma del Código de Planeamiento un ámbito profesional de debate sobre temas urbanos, también es necesario generar en el aspecto que toca a la planificación económica, un espacio de participación y debate sobre los objetivos industriales, la estrategia de generación de empleo, la impronta urbana derivada de las nuevas locaciones industriales y portuarias, la coordinación de las acciones entre las distintas escalas de la producción y el trabajo, y finalmente el análisis de los impactos que esto genera en la ciudad y su futuro crecimiento.
No quiero convertirme en exegeta de la Unión Industrial, pero quiero destacar que ha crecido en términos de participación activa y profesionalización. Quiero saludar a su nueva Comisión Directiva, y recordar simplemente que la Institución tiene una responsabilidad para con la sociedad en la que se inserta desde hace años, en lo que atañe al análisis territorial, y la coordinación de los planes urbanos con los planes industriales. Esto es una relación biunívoca, ya que la industria no solo está en la esencia misma de la vida económica de la ciudad, sino que desde lo físico de su implantación es parte de su vida cotidiana.
Las Pymes y las actividades de mayor escala por el particular desarrollo de la ciudad están dentro mismo del ejido urbano y esto es el dato central sobre el cual es necesario trabajar. En los últimos seminarios de urbanismo, en contraposición a las doctrinas racionalistas de Le Corbusier, que prefería la segregación de actividades, se discute la confluencia armónica de la producción y el trabajo con la ciudad en función de los parámetros de optimización de recursos, disminución de movimientos de operarios y minimización de riesgos. Nosotros ya lo tenemos implícito por nuestra historia urbana e industrial confluyente.
En este nuevo período que empieza, donde los desafíos también apuntan a la recomposición de una trama económica dañada por la contingencia del Covid, tenemos una oportunidad, como en todas las crisis, para repensar la planificación industrial en relación a la ciudad. Así como Malmö, Suecia, hace años se establecido que los objetivos urbanísticos se debían calificar en agendas urgentes y agendas mediatas, el desafío local tiene exactamente ese mismo carácter.
Un abrazo a la nueva conducción de la UIC, y una invitación a pensar estos temas que son centrales para los intereses convergentes de la ciudad y la producción.
Por Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015



