En un solo territorio conviven varias alternativas de uso y de ocupación urbana.
Campana es una ciudad industrial. No es nada nuevo.
Nacimos a la luz de emprendimientos agroindustriales y fuimos creciendo con la implantación de distintas actividades productivas. El origen de la ciudad es empresario y la realidad que la industria fue envolviendo el sector urbano central y hoy el peso relativo de los sectores afectados a la industria son mayores que los afectados al casco urbano.
En general los procesos de ocupación del espacio se concentran y la tendencia histórica ha sido la de asentarse en donde pasa todo y eso es en el centro de esos desarrollos mixtos, urbanos, empresarios e industriales.
Hace tiempo expresé la visión que generaban las nuevas centralidades, en los sectores de urbanizaciones periféricas asi como el desarrollo de la ruta 4 y los sectores de Alto Los Cardales. El crecimiento poblacional en esos ámbitos es de carácter centrípeto ya que la fuerza de atracción genera la migración de sectores poblacionales autóctonos y habitantes que llegan de otros distritos, sea como fin de semana o lentamente vivienda permanente, aunque su lugar de trabajo no resulte necesariamente nuestra localidad.
Esto nos pone frente a varios esquemas de pensamiento frente a la realidad urbana que se dibuja en el partido. Somos un partido de la Provincia de Buenos Aires que resume en su territorio varias realidades muy diferentes.
Un sector de islas con una baja conexión con el resto del partido, un fuerte desarrollo industrial envolvente de la caja urbana original, un sector de urbanizaciones periféricas con desarrollos irregulares y problemática de provisión de servicios y calidad de vida subsecuente, un sector de desarrollos extraurbanos de nivel medio o medio alto, con tendencia al crecimiento y casi ajeno a la realidad central, y un territorio remanente ocupado en parte por reservas verdes inaccesibles en su mayoría y afectados por bajos anegadizos.
¿Cuál de todos es Campana? Una pregunta que no pude responderse aprehendiendo la totalidad de ese panorama tan diverso. Quizás pocos habitantes puedan integrar esa visión de conjunto.
Cada sector puja por ocupar su espacio y desarrollarse según sus requerimientos y la integración territorial se hace compleja en un panorama tan diverso. Una escuela de Planeamiento, plantea que la diversidad urbana es uno de los componentes más ricos del desarrollo y es lo que caracteriza la vida en las ciudades.
Contrariamente a la segmentación y sectorización que impuso en su momento el modo de pensar racionalista donde cada cosa estaba segregada de la otra y solo se admitían vías de circulación como conexión entre actividades y sectores dispersos y distantes, la realidad de la complementariedad y la integración es una visión compleja y diferente. Ciertamente en los sectores centrales de nuestro desarrollo urbano pasa todo. Se concentran los servicios de mayor calidad, se encuentran los comercios, las actividades centrales los emprendimientos productivos y las actividades administrativas.
En la comunidad está la diversidad y eso sigue siendo el factor de atracción central. El desarrollo habitacional ha entrado en una situación de polarización donde las concentraciones multifamiliares se proponen en ese centro y las unifamiliares en los sectores extraurbanos. Un fenómeno que no es nuevo y responde a una lógica de crecimiento donde los valores de la tierra tienen una importancia central.
El desafío que se viene es evaluar desde lo reglamentario y propositivo como podemos recomponer esa integralidad territorial y cómo podemos en semejante diversidad generar una identidad homogénea que nos permita identificarnos con el todo. Una línea de pensamiento para un debate insoslayable.
Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015



