La ciudad trazada a "cordel" como se la solía llamar fue la primera aproximación a la aplicación del urbanismo en las colonias. Muchas de esas experiencias fueron el resultado de fortificaciones que basadas en la defensa frente a los ataques externos, tenían una gran plaza central que no era necesariamente la plaza de las representaciones públicas como fue dándose posteriormente, sino la plaza de armas y el lugar de concentración de las tropas.
Con el desarrollo posterior esta impronta se mantuvo y las ciudades cuadriculadas se organizaron frente a estas plazas cuadradas, donde se ubican los edificios representativos y las jerarquías burguesas de la época. Lo cierto es que la ciudad en damero, con todas las variantes que se impusieron a lo largo de la historia, con la influencia del urbanismo jesuítico o con la huella que fueron dejando en el imaginario colectivo, ha dominado nuestro urbanismo.
Posteriormente la búsqueda de la continuidad de la trama circulatoria y el advenimiento del automóvil reforzaron esta cuestión ortogonal. Muchas veces recordamos y fotografiamos hasta el cansancio pequeñas callejuelas de ciudades medievales, en la antigua Europa, o vemos con cierta simpatía esos tortuosos y sinuosos pasajes de las ciudades feudales modernizadas y objeto de destinos turísticos. Muchas de esas ciudades surgieron a la vera de accidentes geográficos y respetando ese perfil aceptaron el desafío de las topografías variadas.
En América, el mundo donde todo era nuevo, al parecer las teorías de la ortogonalidad se expresaron al máximo y muchas veces el desarrollo urbano se hizo a expensas del avasallamiento de esas condicionantes geográficas. En pocos kilómetros de diferencia tenemos dos ejemplos de desarrollo urbanístico diferente. Campana y Zarate. Nuestra ciudad no tiene ningún rasgo de esa impronta colonial que es más propia de la ciudad vecina. La trama cuadriculada es una herencia colonial y hace de nuestras ciudades una suerte de cliché ya que en el interior con pequeñas variantes los cascos céntricos han surgido a la luz de este urbanismo.
Quise hablar de esto en este 25 de Mayo porque nuestro inicio patrio está directamente vinculado a la estructura jerárquica de este modelo urbano donde la plaza central adquiere el carácter de centro de representaciones y concentraciones populares, y donde la estratificación de la cuadrícula urbana va organizándose según el estatus social de los habitantes primigenios.
Siempre me llamó la atención esta mutación conceptual ya que en Europa, por el 1500 se tenía en claro que más allá de las cuestiones de defensa, la topografía era un condicionante del desarrollo urbanístico. Incluso posteriormente las ciudades extra muros feudales también mantuvieron ese respeto por los cursos de agua o los accidentes geográficos. Sin embargo, en América desde un principio las ciudades respetaron la cuadrícula ortogonal, y muchas veces se ubicaron en terrenos llanos donde se pudiera mantener este concepto urbanístico que no les era propio a los europeos. No fue nuestro caso porque como ya hemos tratado en infinitas publicaciones, nuestro trazado fue el producto de una acción racional basada en el urbanismo francés, con la interposición de diagonales abiertas y una disposición de lotes en manzanas muchas veces irregulares por esa configuración sesgada. Bueno por un lado y complicado por algún otro.
Hoy por supuesto que el urbanismo está influido por el sentido práctico y las nuevas trazas urbanas se desarrollan en función de la optimización de los servicios que forman parte de los desarrollos urbanos y resultan centrales para su funcionamiento. Este urbanismo pragmático ha revalorizado la cuadrícula y la regularidad de los lotes urbanos. Por supuesto que con variantes que de alguna forma convienen a la variedad y el diseño urbano, pero que en el fondo llevan implícita esa historia urbanística que nos fue legada por la conquista.
Este ha pretendido ser mi pequeño homenaje a nuestra fecha patria recordando que todo empezó en una trama urbana ortogonal donde la confluencia de los intereses patrios se concentraba en el espacio central de un gran atrio representativo. Un nuevo y ya próximo 25 de Mayo en una Argentina complicada pero con el mismo fervor de revitalizar nuestra nacionalidad.
Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015



