Un nuevo concepto urbanístico empieza a aflorar en los foros de debate sobre urbanismo: La habitabilidad responsable. Un eje de pensamiento donde la cuestión de la sustentabilidad y el mantenimiento urbano no es potestad única del gobierno o el Estado en cualquiera de sus formas, sino que resulta de un compromiso colectivo.
El pacto de habitabilidad es una suerte de contrato donde el habitante urbano tiene responsabilidades sociales adquiridas naturalmente por su pertenencia a un determinado ámbito donde coexisten lo privado y lo colectivo. Este concepto tiene algunos temas cotidianos que todos podemos interpretar. No hay una ley que penalice necesariamente el arrojar una colilla de cigarrillos en la vía pública, pero una norma básica de convivencia indica que ese acto, es en perjuicio de todos y afecta al ambiente y a la higiene urbana. Detrás de este simple concepto hay un trasfondo de conductas colectivas que constituyen ese espectro de habitabilidad responsable. No solo en el aspecto de la higiene urbana sino también en el acatamiento de las pautas de convivencia no necesariamente expresas o escritas.
En los debates actuales se ha encendido una alerta, un llamado de atención sobre este aspecto del pensamiento urbanístico, y esa alerta parte de la observación que el concepto de sustentabilidad y mantenimiento de la ciudad no depende exclusivamente del compromiso gubernamental o estatal, en la postura ideológica donde el Estado, no como institución política sino como creación social, somos todos en el día a día. El enfoque proactivo se basa en que las acciones de pequeña escala cotidiana por parte de los habitantes de la ciudad, constituye la forma última de responsabilidad por la habitabilidad.
Me pareció interesante destacar este concepto que forma parte de una nueva visión del urbanismo actual, en esta semana ya que mañana, primer lunes del mes de octubre, se conmemora el Día Internacional del Hábitat, una celebración cuya fecha fue determinada por la Unión Internacional de Arquitectos. Desde el año 1996 se ha fijado como coincidente esta fecha con el Día Mundial de la Arquitectura, una propuesta que fue originalmente presentada en la ONU en 1985, y donde se asoció a la Actividad del Arquitecto con la función del urbanismo. No debe confundirse con el Día del Arquitecto Argentino que se ha establecido el día 1º de julio.
En esta oportunidad, esta semana vinculada a la celebración del urbanismo y la arquitectura internacional como asociados en la creación del espacio urbano el debate sobre la habitabilidad responsable pone un nuevo ángulo de visión sobre las múltiples e históricas teorías solipsistas del pasado.
Los Arquitectos de la década del 1930, casi un siglo atrás, influenciados por el Congreso Internacional de Arquitectura Moderna –CIAM-, consideraban al urbanismo casi como una disciplina que definía la vida de los individuos, con factores psicosociales y ambientales que se modulaban y moderaban desde el tablero racionalista.
Las discusiones del Racionalismo, basadas en concepciones tayloristas, principios hedónicos de maximizar beneficios con el mínimo esfuerzo, la economía y simplicidad de las formas y los diseños urbanos monumentales, el debate de la ergonomía y la máxima racionalización fueron un signo de una visión del urbanismo desde la visión dogmática y muchas veces académica, alejado del pensamiento más orgánico. Este debate actual sobre la gestión responsable del espacio se nutre de 100 años de discusiones sobre los roles del diseñador urbano, las teorías sobre la modificación de la conducta social en función del espacio físico, la reciprocidad entre el hombre y el territorio, la dualidad entre lo público y lo individual, entre lo puramente geométrico y lo perceptual, en fin, una serie casi infinita de dicotomías, todas en función de visiones sesgadas por distintas escuelas de pensamiento desde lo psicoanalítico hasta lo socio político.
Hoy la cuestión del territorio como creación colectiva tiene un nuevo enfoque donde la sustentabilidad de los modelos urbanos se garantiza solo en la corresponsabilidad entre la gestión individual privada, la conducta social colectiva y el Estado como regulador de esas variables. El debate de la habitabilidad responsable recién empieza y preanuncia una etapa nueva en la gestión de la ciudad.
Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015



