El avance de las mujeres contiene una promesa de transformación para toda la sociedad. Por eso, al celebrar el día de la madre nos tomamos un momento para reflexionar sobre sus roles como madres y como trabajadoras.
La maternidad segura, la atención de salud de la madre, y la supervivencia del recién nacido forman parte esencial de la propia vida. También son fundamentales para el trabajo decente y la productividad de las mujeres, así como para la igualdad de género en el trabajo. Conseguir un equilibrio entre hombres y mujeres en el trabajo es una medida que nos beneficia a todos y a todas.
Generalmente las mujeres que trabajan sufren diferencias en las oportunidades que pueden tener en comparación a los hombres. Por ejemplo, no siempre son consideradas para ascensos, o se las paga menos que a sus colegas varones. Al empezar una familia, las mujeres tienen que hacer malabarismos entre su empleo y las responsabilidades familiares. Y la falta de opciones de cuidado infantil accesibles, obliga a muchas a dejar su empleo. Modificar esta situación requiere el acceso a servicios públicos y privados para el cuidado de niños y personas dependientes, y una mayor participación de los hombres en estas tareas. La buena noticia es que estudios recientes señalan que existe una mayor igualdad en el hogar.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) dentro de sus recomendaciones, sugiere crear una cultura solidaria en el lugar de trabajo al extender las posibilidades de conciliación de la vida profesional y familiar, como los acuerdos de trabajo flexible, a todos los empleados. Promover la igualdad de género mediante la oferta de servicios de cuidado infantil de alta calidad, que sean asequibles y accesibles. Y facilitar la distribución equitativa de las responsabilidades familiares entre hombres y mujeres.
La diversidad entre empleados estimula la creatividad y la innovación al sumar conocimientos, habilidades y experiencias. Asimismo, las medidas laborales flexibles tienen sentido para la empresa porque son rentables, ahorran costos, y maximizan la productividad. Y lo mejor, es que conseguir estos resultados puede ser fácil. Introduciendo políticas de selección de personal y oportunidades de ascenso equitativas. Mejorando las instalaciones en el trabajo por ejemplo con guarderías. Ofreciendo oportunidades de formación y apoyo a la maternidad y la paternidad. Reorganizando el trabajo para favorecer la conciliación con la vida familiar, teniendo en cuenta el horario escolar y ofreciendo opciones de trabajo flexible. Un ambiente de trabajo que considera las necesidades familiares, resulta en un equipo contento, leal y productivo.
La responsabilidad fundamental de la familia siempre ha sido la de cuidar y proteger a los niños y asegurar el desarrollo armonioso de su personalidad. La familia garantiza que puedan crecer en un ambiente de felicidad, amor y comprensión para afrontar mejor el futuro. ¡Esta tarea no es exclusiva de las madres! Para alcanzar la igualdad de género, es necesario proteger la maternidad. Si no existe la igualdad en el hogar, será una ardua batalla conquistarla en el trabajo. Es aquí donde entran en juego las políticas sobre prestaciones de paternidad, cuidado de los niños y otras políticas dirigidas a conciliar la vida familiar y profesional.
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