Molesto por la situación que se ha planteado con los comerciantes locales a raíz de los bajos precios de venta al público que se ofrecen en los autorservicios "orientales", uno de los referentes del gremio afectado en Campana sale a decir lo suyo.
Roberto Monges tiene 51 años, es de Del Viso pero se siente campanense desde 1995, cuando se instaló comercialmente en la ciudad que conoce desde principios de los años 80. Hoy es el presidente de la CUIA (Comercios Unidos de la Industria Alimenticia), donde se agrupan quince autoservicios. Tal vez por eso es que siente en carne propia el avance de los comercios de origen asiático que, asegura, están haciendo flaquear la economía de muchos colegas.
Propietario de "El Económico", de Chacabuco y Castelli, comenta que por su comercio pasan abuelos y chicos que reciben lechen, pan y otros alimentos en forma diaria y gratuita. Además, hace aportes a comedores de Maquinista Savio y de esta ciudad. "Volando Bajito", "La Josefa", "Maná" y "Peniel I" son algunos. Y como si fuera poco, también ayuda al crecimiento de instituciones deportivas y de los propios deportistas con sponsoreos.
En estos días es una de las personas que más se ha movido para encontrar una solución que brinde tranquilidad a quienes directa o indirectamente viven del comercio en Campana. En medio del trajín se hizo un tiempo para dialogar con El Encuestador.
-¿Cuál es el sentimiento ante el avance de los comercios chinos, con los que parece que no puede competir?
-Me produce impotencia porque no hay reglas de juego claras.
-Pero ellos argumentan que comprando todos juntos en un mismo mayorista consiguen mejores precios de los que pueden conseguir otros comerciantes…
-No es así. No es así. Faltan a la verdad. No hay mayorista que descuente un 20 o 25 % por debajo del costo. El otro día a uno de ellos se les secuestró una gran cantidad de leche de primera marca que ofrecían al público a un precio muy tentador. Esa empresa de leche no les habìa vendido. Es por eso que hicimos denuncias. Pero ojo, esto ocurre en Zárate, en Luján, en Avellaneda, en todos lados está pasando. Ellos venden a precios que no existen en el mercado. Es en ese sentido que no son leales. Es cierto que son ahorrativos, pero yo mismo los he visto comprando en los mayoristas y llevando los changuitos llenos de mercaderías. Pero esos changos los lleva un argentino por la ruta 6. Además hay otro tema: muchos de ellos aportan como monotributistas a pesar de las superficies de sus negocios y de los montos que manejan.
-¿No corren el riesgo de ser acusador de discriminadores?
-No. Nosotros no queremos discriminar a nadie. Un ejemplo: los aceptamos si se quieren integrar a nuestro grupo de compras, pero a cambio les pedimos que sean leales. Porque ellos venden por debajo del costo; eso es desleal. Hay una ley que lo prohibe.
-¿Por qué o cómo lo hacen?
-No lo sé. No quiero prejuzgar… Es que ellos compran en los mismos lugares en los que habitualmente compramos nosotros. Entonces, no sabemos por qué venden a precios inferiores a los de costo.
-No lo saben. ¿Lo sospechan?
-Se comenta que existe un reembolso del gobierno chino.
-Ellos lo han negado.
-Pero rebajan, casualmente, el 21 por ciento en casi todos los precios, que es el monto del IVA. Están violando, en la práctica, la ley de lealtad comercial.
EL EJEMPLO LUJÁN
-En una encuesta hecha en la ciudad de Luján que publicaron ustedes la semana pasada, la mayoría de la gente quiere que los negocios sigan vendiendo a precios más baratos. Pero lo que no tiene en cuenta la gente es el problema social que se origina con lo que hacen en este caso los orientales. Se te instala un comercio de estas características a cuatro o cinco cuadras de tu casa y tenés que cerrar. El riesgo es que si se cierran muchos comercios va a ser cada vez más la gente que se quede sin empleo.
-¿Usted cuántos empleados tiene?
-Cuatro. Y en la CUIA hay alrededor de cuarenta en total. Esta última cantidad multiplicála por lo que sería una familia tipo: padre, madre y dos hijos. Por otro lado, los comerciantes que vienen de afuera no invierten, no gastan en Campana. Los chinos no dan trabajo a campanenses. No está mal, pero la realidad es que la gente de Campana depende del trabajo que sí damos nosotros. El tercer punto es que ellos (por los orientales) no dejan nada. Si a mi me va bien, agrando el negocio y llamo a un albañil de Campana al que le voy a dar trabajo. Y así con todos los rubros. Lo mismo ocurre con los grandes supermercados: sus recaudaciones diarias no quedan en la ciudad. Los camiones de caudales se llevan el dinero para Buenos Aires y de ahí a otros países. O sea que la plata ni siquiera queda en Argentina. En pocas palabras, nosotros no tenemos nada contra los chinos. Nada. Lo único que pedimos es que no haya competencia desleal.
-¿Cuál es la sensación en común? ¿Hay una palabra que resuma el sentimiento de los comerciantes campanenses?
-Vapuleados. Estamos vapuleados. Además el mercado está saturado, pues no hay tanta población como para que todos los comercios puedan vivir. Y ahora, con estos señores que venden a precios menores a los de costo... Nosotros, lo que ganamos lo invertimos acá: mi oculista es de Campana, mi mecánico es de Campana, todo queda en Campana. No sentimos otra cosa que impotencia. Que quede claro: no nos oponemos a los chinos, pero queremos que haya leyes claras. Las consecuencias serán graves, sino recordá lo que pasó hace cuatro años, cuando llegaron los restaurantes chinos: arrasaron con las parrilas argentinas y después se fueron. Ahora va a pasar lo mismo. Nos van a destruir y después se van a ir sin dejar nada. Parecemos Irak. Estamos totalmente desamparados.
-¿Qué es lo que necesitan en forma urgente?
-Que se apruebe una ordenanza, que tiene fuerza de ley, para que por al menos 180 días podamos replantear la solución, pensar en cómo definir el tema y saber qué es lo que podemos ir haciendo. Esta es una invasión cuyas causas desconocemos y que se produjo de repente. Además, solicitamos que se ordene una distancia de 500 metros entre un comercio y otro y que quienes instalen negocios tengan todo en regla: DNI, que los asiáticos estén afincados en Campana con un mínimo de dos años. Es que desgraciadamente las leyes argentinas no están hechas para el que trabaja y paga impuestos sino para los oportunistas. Queremos dejar en claro que apuntamos a lo social, pues empleados, proveedores.... todos ellos van a quedar en la calle si no podemos continuar. Por otro lado, mirá el ejemplo de los españoles e italianos. Ellos aportan a la ciudad, el dinero que recaudan lo dejan en Campana en obras que le sirven a la comunidad. ¿Por qué los orientales no hacen lo mismo?



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